Apagón general en Riazor | Soccer City
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Apagón general en Riazor

Un nuevo empate hunde a los de Natxo González, que ven como sus opciones de ascenso directo se siguen alejando mientras la afición se impacienta y el equipo ofrece síntomas de presión, de jugar tensionados.

Cinco partidos son los que lleva el Deportivo sin ganar, dejando fuera el triunfo ante el Reus sin siquiera tener que saltar al césped. Son cinco jornadas en las que el Dépor no ha podido superar a su rival. El mar de dudas es creciente y la afición lo manifiesta en cada partido en Riazor, lo que supone una mayor presión para los herculinos.

Son 53 puntos, a siete de la cabeza. Demasiada distancia teniendo en cuenta la brutal plantilla con la que cuenta Natxo González. Un Natxo que ha llegado ser cuestionado pese a la defensa constante de Carmelo del Pozo. No obstante, el objetivo del equipo es obvio y de momento parece que el cuadro herculino tendrá que conseguirlo en unos playoffs.

Constantes cambios de sistema

El inalterable sistema de 4-4-2 en rombo dejó de serlo y Natxo probó otras variantes. Con un 4-3-3, Fede Cartabia y Borja Valle eran los habituales extremos, con Nahuel en la recámara e incluso como titular ante Alcorcón. En punta, Quique sigue siendo importante para su técnico pese a su falta de regularidad en el gol. Por detrás, la vieja guardia en forma de trivote.

Sin embargo, ante el Almería, las bajas y también la necesidad de revolución supusieron una nueva vuelta de hoja. Doble pivote definido con Vicente y el rocoso Didier Moreno, Pedro Sánchez por delante buscando disparo y aprovechar su buen golpeo, Fede Cartabia y Borja Valle a las alas y Christian Santos arriba. Una especie de 4-2-3-1, rompiendo por completo el esquema habitual a lo largo del curso.

También ha llegado a probar Natxo el sistema de tres centrales. Ante el Cádiz perdió 3-0 pero incluyó un sistema similar al 5-3-2, con todo el carril para los laterales. Todo ello impulsado por la intención de Natxo de mostrar operancia, reacción ante situaciones adversas y tratar de agitar la coctelera. Sin embargo, no le está funcionando y el equipo necesita continuidad.

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El bajón de regularidad goleadora de Quique ha sido evidente | Foto: La Liga

Bloqueo mental

El nivel individual es otro de los factores claves. El bajón ha sido considerable en futbolistas que venían ofreciendo un gran rendimiento. Uno de los casos más llamativos es el de Fede Cartabia. Llamado a ser el ‘Messi’ de segunda división, no está rindiendo de la forma esperada. Su calidad es palpable en cada acción, pero el ritmo y el físico le están pesando partido sí y partido también. Con varias lesiones a lo largo del curso, no ha podido el argentino coger la continuidad deseada.

Por otro lado, el ritmo goleador de Quique González. Sus dos goles ante Alcorcón permitieron esconder una dinámica de un gol en nueve jornadas, que era como llegaba el ex de Osasuna y Almería al encuentro ante los alfareros. Un jugador que metió seis goles en los primeros siete partidos y que desde entonces no ha contado con la misma regularidad. Pese a ello, su pundonor y trabajo en la presión, unido al trabajo sucio con centrales, le mantienen en los planes de Natxo.

En la medular, Vicente Gómez y Bergantiños han caído en picado. El primero por no recuperar su nivel de principios de curso. Un interior que abarcaba toda la banda, con calidad en salida de balón, despliegue y llegada. Careció de pausa y se precipitó en muchas ocasiones ante Almería. Por parte de Bergantiños, su físico y falta de ritmo en ocasiones perjudica a un equipo que cuenta con otras piezas de mayor calidad como Mosquera para esa posición.


»Su descenso de rendimiento probablemente está siendo de los factores que más están perjudicando a los gallegos


Pero sin duda, el gran reflejo del bajón individual reside en la zaga. Y concretamente en la pareja de centrales. Pablo Marí y Domingos Duarte formaban una de las mejores duplas del campeonato. Físico, envergadura, inteligencia táctica y rápidos al corte. Sujetaban al Deportivo en encuentros complicados y empujaban desde atrás. Su descenso de rendimiento probablemente está siendo de los factores que más están perjudicando a los gallegos.

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Ahí la tuvo Domingos Duarte para ganar al Almería en la última jugada | Foto: UD Almería

Sin ambos a gran nivel, el equipo se desmorona. Ante Almería estuvieron imprecisos e incluso nerviosos. Especialmente Domingos Duarte, clave en salida de balón (segundo con más pases del campeonato) y que ante los andaluces no sacó la pelota e inició jugadas con la misma soltura. Si eso se une al bajón defensivo, provoca una desnudez total y manifiesta del Dépor.

Carlos Fernández, ¿la solución?

Parte de la solución puede pasar por el regreso de un muy castigado por las lesiones como Carlos. Fijo a principio de curso formando pareja con Quique, se trata de un ariete de muchos quilates. Criterio con la pelota, calidad, castiga el espacio con su potencia pero también cuenta con envergadura para el remate. Él y Quique se alternaban: uno fijaba centrales y otro corría el espacio.

Su creatividad es otro de los factores que puede ayudar al equipo. Cuando el empate se mantiene durante la segunda parte, el equipo padece cierto nerviosismo que Carlos podría mitigar. Forma buenas asociaciones por dentro y es un vía más de ataque y peligro. El cedido por el Sevilla podría llegar para el siguiente encuentro, una final en el Carlos Tartiere.

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Su regreso, cada vez más cerca | Foto: La Liga

Probablemente no sea la única solución. El Deportivo también necesita a Edu Expósito de vuelta. El ex fabrilista estaba siendo el timón de la medular herculina con su calidad, llegada y visión de juego. También es clave recuperar al mejor Vicente, motivar a Fede Cartabia para que mantenga su persistencia y devolverle la confianza a dos de los mejores centrales de la categoría.

El no fortín de Riazor

El Deportivo afrontaba el partido ante el Alcorcón como la primera bala de tres consecutivas. Sumando los tres puntos ante el Reus, los gallegos podían cosechar 12 puntos de 12 en tres encuentros en Riazor. Sin embargo, la dinámica de resultados no ha podido ser más negativa. Víctor Casadesus empataría a falta de menos de cinco para silenciar el feudo herculino. La falta de consistencia atrás y el nerviosismo pesaron, especialmente tras el 2-1 en el 78 de un Quique aliviado tras su doblete.

El siguiente compromiso tendría un final aún más infeliz. Aythami se pondría el traje de héroe para de nuevo dejar mudo Riazor en el minuto 86. Otra vez en los últimos minutos se decantaba la balanza pero hacia el otro lado. Esos finales de encuentro que a principios de temporada concluían con gol de Pablo Marí, de Duarte o de algún otro héroe que salvaba al equipo. Un partido gris, apático y sin ideas en ataque. Para colmo, expulsión de Edu Expósito.

Tras el descanso por los tres puntos ante el Reus, el Deportivo llegaba con la mente despejada, nuevas ideas. O al menos eso se intuía, pues el partido dejó constancia de los mismos errores. Carriles interiores constantes, Juan Carlos Real siempre de cara a portería y no de espaldas, Corpas siendo un puñal. Estas fueron algunas de las notas dominantes de un Almería desatado.

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Riazor lleva tiempo sin ser un fortín | Foto: RC Deportivo

La sensación era que el 0-1 estaba más cerca que el 1-0. Dani Giménez sujetó al Dépor mientras veía como una semana más, el ataque gallego era plano, espeso y muy precipitado en la segunda mitad. En el intercambio de golpes también tenían todas las de ganar los almerienses, con un bloque vertiginoso arriba. Los de Natxo tuvieron una última acción para ganar. De esas que a principio de curso entraban. Domingos no vio el pase y chutó sin acierto.

En definitiva, un nuevo pinchazo para seguir alimentando dudas e inclusos silbidos en un Riazor cada vez menos fortín. El Dépor no gana en su feudo desde el 20 de enero, es decir, hace nueve jornadas, cuando se impuso por 2-0 al Albacete. Ahora, visita a un Carlos Tartiere inexpugnable desde hace muchas semanas y ante un Oviedo dispuesto a pugnar por meterse en playoffs. Malos tiempos en A Coruña.

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