Der Zakarian y la adaptación a dos estilos de juego | Soccer City
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Der Zakarian y la adaptación a dos estilos de juego

Tras ser uno de los equipos menos goleados y más defensivos de la Ligue 1, el Montpellier de Michel Der Zakarian se ha convertido en uno de los equipos más osados y dinámicos del campeonato francés. Un cambio de estilo que le da mayores aspiraciones al club.

A pesar de no conseguir la clasificación para competición europea, el Montpellier HSC fue uno de los equipos más serios de todo el campeonato francés en cuanto a sistema se refiere la temporada pasada. Las dudas que dejó en el inicio de temporada se transformaron en dificultades para los rivales a la hora de descifrar su entramado defensivo. Ahí, Michel Der Zakarian, técnico con muchísimo recorrido en el fútbol francés, encontró la llave para amoldar al equipo paladín y hacerlo uno de los más difíciles de batir en todo el campeonato.

Sistema idóneo pero con una falta de gol preocupante

Para poner en contexto la evolución del Montpellier, hay que comenzar por las dos pérdidas que ha tenido en este inicio de temporada. Por una parte, Nordi Mukiele y por otra, Jerôme Roussillon. El primero se reconvirtió a central la temporada pasada tras ser un lateral derecho imponente, con un físico demoledor y una técnica idónea para ser un socio de lujo para los atacantes del equipo. Roussillon, por su parte, llevaba siendo uno de los mejores laterales izquierdos de la Ligue 1 durante varias temporadas. En ambos se construyó el 3-5-2 que maquinó Der Zakarian la temporada pasada.

Porque, en aquel Montpellier, los mimbres defensivos del equipo eran un espectáculo. Si bien es cierto que le costó arrancar con un sistema de 4 centrales, el principal problema del equipo venía en la espalda de los laterales y, en unos centrales que no tenían la velocidad suficiente como para ser contundentes.

Mukiele dejaba mucho espacio a campo abierto para que el rival atacara el sector derecho con un Hilton muy lento a sus 40 años de central y, Roussillon, acostumbrado a subir durante los 90 minutos, también dejaba huérfana su banda izquierda para que los rivales pudieran hacer 1 vs 1 contra Pedro Mendes, mejor achicador de espacios que velocista en muchos metros.

Der Zakarian Soccer City

La reconversión de Mukiele en centra fue clave para Der Zakarian y el Montpellier | Foto: Montpellier HSC

Der Zakarian pronto se dio cuento de este gran problema para el equipo y decidió blindar a sus laterales con un 3-5-2. Pero lo hizo con un mátiz importante: Nordi Mukiele pasó al puesto de central derecho para que Ruben Aguilar, fichado del Auxerre y a la postre una de las revelaciones de la temporada en el carril derecho, pudiera jugar con mucha libertad, al igual que su socio en la otra banda -Roussillon-.

Poco a poco, todos los jugadores defensivos se vieron mejorados por esta faceta. Y no es para menos, pues cuando los laterales subían, los centrales de los sectores derecho e izquierdo estiraban el campo y el medio centro cubría uno de los lados para no estar en desventaja.

Los retrocesos defensivos del Montpellier pasaron de ser una quimera para Der Zakarian a un alivio. En la derecha, si Aguilar perdía la posición era Nordi Mukiele, con una zancada imponente y una velocidad comparable a la de un lince, el que corregía la posición. Y, en la banda izquierda, era Skhiri quien ayudaba un poco más a Pedro Mendes para que éste pudiera chocar con su rival y, en caso de ser desbordado, apareciera el medio. Hilton era líbero para también corregir a Mukiele y Mendes si uno de los dos perdía la posición. Era un sistema perfecto para canalizar los ataques rivales.

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Aunque fue pieza importante, Mbenza nunca terminó de acoplarse al Montpellier | Foto: Montpellier HSC

Con este sistema defensivo tan trabajado, no caracterizado ni mucho menos por una presión intensa, sino por líneas muy juntas que achicaban espacios por antonomasia y atacaban los mismos con mucha velocidad en poco tiempo, el Montpellier pudo ser de los pocos equipos en los últimos años que consiguió sacar puntos ante PSG, Mónaco, Olympique de Marseille y Olympique Lyonnais y no solo eso, sino que lo hizo encajando como mucho un gol en cada uno de estos partidos. Aun así, cabe decir que la falta de gol le perjudicó en partidos en los que jugadores como Neymar, Lemar, Fékir o Thauvin no pudieron aparecer ante un sistema muy trabajado.

Uno de los principales problemas de tener un sistema en tan pocos metros y en campo propio supone que, si no hay un jugador capaz de conducir rápido y pegado al pie en pocos metros para potenciar a los de fuera y dentro, el equipo sufre para generar ocasiones. Esto le pasó a un Montpellier que había perdido a sus mejor jugador en verano, Ryad Boudebouz (Betis) y que en muchos partidos se quedó con la portería a cero. 36 goles marcados en 38 jornadas evidenciaron una falta de gol preocupante para un equipo con jugadores como Sio, Mbenza o Ikoné.


»El Montpellier pudo ser de los pocos equipos en los últimos años que consiguió sacar puntos ante PSG, Mónaco, Olympique de Marseille y Olympique Lyonnais


Todos los jugadores del Montpellier cumplían un patrón similar: o eran jugadores de salir por fuera casi siempre o no eran rematadores puros. Giovanni Sio, aunque había madurado a una posición más de área, siempre fue un conductor y a sus 29 años ya no tenía fuel para iniciar transiciones; Mbenza tenía un déficit de cara a gol a pesar de ser un alfil al espacio e Ikoné, una bala en conducción y perfil parecido a Boudebouz, se veía falta de apoyos en un equipo que jugaba a la contra y con pocos porcentajes de pases entre líneas al aglutinar pocas posesiones de balón. Al salir tanto por fuera, se añoraba un 9 puro en ataque con mordiente ofensiva.

Aun con la falta de gol, el Montpellier se convirtió en un equipo que maximizaba sus beneficios en economías de escala. El centro del campo, formado normalmente por Skhiri en el pivote defensivo, Paul Lasné con libertad en los costados para lanzar cambios de orientación con sus dos piernas a los laterales y Sambia, medio centro africano pero técnicamente dotado, era muy inteligente con la pelota y sin ella, ya que los medios se estiraban sin balón para hacer ayudas en banda y Skhiri siempre estaba bien posicionado. Fue un equipo muy duro de batir pero con una falta de gol que le lastró en momentos de la temporada.

El cambio de posición de Skhiri, clave con Mukiele

Michel Der Zakarian siempre se caracterizó por ser un técnico al que le gustaba cambiar a sus futbolistas de posición y probar innovaciones tácticas. Con el FC Nantes, equipo con el que ascendería a la Ligue 1 tras varios años en el ostracismo, jugadores como Trebel -por fuera siendo media punta-, Veretout -de media punta a medio centro- o Moimbé -de extremo o carrilero a lateral- sufrieron transformaciones importantes gracias a sus métodos efectivos. En el Montpellier no iba a ser menos y conseguiría mejorar a varios jugadores.

El cambio de Nordi Mukiele a la posición de central en una defensa de 3 centrales fue una jugada maestra para el técnico de origen armenio. Si Mukiele ya era un lateral prodigioso y con mucho recorrido de lateral derecho, su reconversión en central le hizo ganar dos cartas en una al Montpellier: tapó a campo abierto la espalda de su lateral, mejoró ostensiblemente la salida de balón del equipo por su conducción veloz y su serenidad con la pelota y, sobre todo, se compenetró con Hilton a las mil maravillas, quien, a sus 40 años, tapaba las coberturas de Mukiele si éste perdía la posición. Eran todo ventajas el sistema de 3 centrales.

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Skhiri pasó de jugar de media punta a medio centro y el resultado fue brillante | Foto: Montpellier HSC

El impacto de Nordi Mukiele dio sus frutos en poco tiempo y la prensa francesa no paro de hablar de él, pero otro futbolista que se convirtió en pieza clave y dejando exteriorizadas características que no conocíamos de él fue Ellyes Skhiri (1995), el cual maduró su posición de una forma espectacular.

Un año antes del cambio de sistema de Der Zakarian, Ellyes Skhiri jugaba de media punta en el Montpellier, con Séssegnon de medio centro defensivo. El entrenador era otro virtuoso de la táctica como Jean-Louis Gasset, quien, para darle libertad a Boudebouz y no sacrificarlo en defensa, colocaba a Skhiri de media punta para que le hiciera el trabajo «sucio». Skhiri, de media punta, cubría la posición de Boudebouz en la izquierda en fase defensiva y su participación con balón era testimonial. Era más una medida de presión la suya que de atacar.

Pero Der Zakarian pronto se daría cuenta de la capacidad táctica de Skhiri, de sus continuas coberturas y movimientos adquiridos por inercia para generar superioridades con los laterales en fase defensiva y de su tranquilidad con la pelota. Si Mukiele ya era un seguro con la pelota, Skhiri, jugando fácil, en pocos toques y filtrando pases entre líneas aprovechando su buen giro, se erigió como una de las sorpresas del Montpellier. Colocarlo de pivote fue ganar un entero en defensa y mejorar la salida de balón del equipo.

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Skhiri, en un partido con el Montpellier | Foto: Montpellier HSC

El gran rendimiento de Skhiri en el pivote defensivo, siendo tácticamente, sin ser agresivo ni un jugado que va al límite, sino todo lo contrario, un futbolista total que siempre estaba en el sitio idóneo, le llevaría al Mundial de Rusia en 2018 con Túnez. Habiendo sido internacional sub21 con Francia, aceptó jugar con su país de origen y no es para menos. No hacía ruido en ningún partido pero su posicionamiento, serenidad, tranquilidad y presencia le dieron al equipo un empaque que no tenía año atrás con el Skhiri de media punta y más sacrificado.

Skhiri, aun siendo una mejora patente del Montpellier con la pelota, nunca encontró un socio, pues el equipo se estiraba con la pelota por fuera, aglutinaba lo menos posible en el centro del campo y el sistema estaba hecho para jugar con laterales largos y profundidad con desmarques a la espaldas de la defensa. Tener a Ikoné, Lasné, Sambia, Mbenza o Sio suponía tener jugadores totalmente distintos y que no compenetraban, por lo que Skhiri pocas veces encontraba un socio entre líneas para dejarlo de cara. Fue un problema que ha erradicado Der Zakarian esta temporada.

Más protagonista y con más mordiente ofensiva

Lo que parecía un problema en cuanto a mercado se refiere se convirtió en una oportunidad para el Montpellier. En el último mercado de verano, el club vendía a Nordi Mukiele al RB Leipzig y a Jerôme Roussillon al Wolfsburgo. Es decir, perdía a dos futbolistas que habían sido buques insignia en la fabricación del tan trabajado 3-5-2 del conjunto de Der Zakarian. Sin embargo, el equipo, aunque no fichó mucho para suplirlos (Le Tallec fue de los pocos refuerzos en defensa y es central), el club se centró en otra parcela para mejorar sus registros.

Porque, si el Montpellier ya era un equipo referente en materia defensiva, saliese quien saliese y entrase quien entrase, el equipo no iba a notar las bajas porque los automatismos de su sistema defensivo estaban más que asentados. El problema venía en ataque, ya que el gran dolor de cabeza de el equipo de la Mosson estaba siendo la falta de gol y de jugadores para hacer llegar a los delanteros las ocasiones. Por ello, las inversiones se centrarían en dicha fracción. Y la verdad, que volvió a acertar.

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Oyongo y Mollet se han convertido en pilares del equipo esta temporada | Foto: Montpellier HSC

Andy Delort, Gaëtan Laborde y Florian Mollet fueron los tres jugadores que decidió fichar el Montpellier para mejorar sus registros goleadores. El club, en un síntoma de que quería cambiar el estilo, dejó marchar a Giovanni Sio a los Emiratos Árabes Unidos y a Mbenza destino Premier League. Ambos habían sido importantes, pero su falta de cristalización de conceptos ofensivos en un equipo tan monótono a la forma de atacar les perjudicó bastante, por lo que se buscó un perfil claro: conducción de centro del campo a línea ofensiva, mordiente ofensiva y movimientos entre líneas de un delantero. En ese orden, Mollet, Delort y Laborde.

En defensa, la baja de Mukiele y, de forma paulatina, la está cubriendo el joven Nicolás Cozza. El internacional sub19 francés, que puede ser lateral izquierdo, está dejando muy buenas actuaciones en la Ligue 1 y demostrando que, en salida de balón, es un jugador diferencial. Todos sus pases tienen un sentido muy marcado y, además, mejora a Mukiele en conceptos tácticos, pues no es tan alocado y sabe ir bien a las coberturas además de ganar muchísimos duelos individuales. Potencia, además, a otra de las sorpresas de la Ligue 1: Ambroise Oyongo.

Triángulos con Mollet, lateral por dentro y Delort-Laborde

Si comentábamos que el Montpellier era un equipo muy marcado la temporada pasada con sus laterales saliendo por fuera, Oyongo está rompiendo el patrón. El lateral camerunés -ojo al Montpellier con laterales izquierdos de Camerún, pues ganó la Ligue 1 con Bedimo ahí- es un lateral atípico. Técnicamente correcto y con una zancada en pocos metros demoledora, sus permutas en ataque con Mollet, uno saliendo por fuera y otro por dentro, ha permitido al equipo poder tener un perfil. Oyongo aparece por dentro muchas veces en conducción para castigar al medio rival y, su llegada por sorpresa ha dado dinamismo al Montpellier.

Si al Montpellier le faltaba un conector de defensa-ataque, lo ha encontrado en Florian Mollet. El ex del Metz, anclado en la banda izquierda del descendido a Ligue 1 la temporada pasada, ha sido reconvertido por Der Zakarian en un medio total. Ayuda en la salida de balón del equipo gracias a su gran visión de juego, perfora repliegues con su conducción y cae constantemente a una de las dos bandas a generar superioridades. Se le ha comparado con De Bruyne por su potencia y su rapidez, además de aparecer en cualquier zona del campo, y no es para menos. Además, posé un disparo con rosca muy apetecible de ver y que es decisivo.

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Laborde ha sido uno de los fichajes clave para entender el cambio de sistema | Foto: Montpellier HSC

La libertad en el medio es una de las premisas del nuevo Montpellier de Der Zakarian. Si Skhiri saca la pelota, Mollet se coloca a otra altura y viceversa. Colocar a Le Tallec, central, de pivote, permite a Skhiri jugar en una altura distinta y le permite con su capacidad técnica generar triángulos con Mollet. El ex del Metz se coloca por delante de Skhiri y a la altura de lateral para formar triángulos que permita al equipo salir en apenas 2/3 toques, algo que no tenía la temporada pasada.

Mollet conduciendo y generando superioridades, añadido a las permutas en banda con los atacantes, es una de las premisas clara del nuevo Montpellier. Por otra parte, cabe añadir que el cambio de perfil en la delantera se ha jerarquizado principalmente para complementa al perfil Mollet. La temporada pasada, si había un conductor, que no lo había, éste no encontraba a ningún atacante entre líneas porque Mbenza y Sio se separaban del balón y buscaban desmarques al espacio. Con Delort y Laborde, la historia cambia.


»Colocar a Le Tallec de pivote permite a Skhiri jugar en una altura distinta y le permite, con su capacidad técnica, generar triángulos con Mollet


Andy Delort es un delantero que tiene un carácter y unas ganas idóneas para un equipo como el Montpellier, falto de gol. El ex del Caen, Tigres o Toulouse ha recuperado su mejor nivel en el sur de Francia. Referencia fija para poder jugar en largo y buscar segundas jugadas o aguantar la pelota para que Laborde o Mollet conduzcan, su complementación con Laborde ha sido total. Uno fija centrales y el otro, o va al espacio o se interna entre líneas para combinar con Mollet.

Generalmente, es Delort el jugador que choca con centrales, les fija y permite a Laborde o Mollet conducir en tres cuartos. Laborde, que nunca tiende a ir hacia fuera, es un jugador que tiene muchísima inteligencia con la pelota. Conducción poco ortodoxa y muy agachada, su movilidad con la pelota permite a los laterales incorporarse al ataque y tener más tiempo de maniobra de acción gracias a sus giros. Delort, además, ocupa todo el ecosistema del área rival, pues Laborde le complementa a la perfección.

El Montpellier ha firmado el mejor ataque en Ligue 1 desde la temporada 2011/2012, temporada en la cual el equipo del sur de Francia consiguió ganar la Ligue 1 contra todo pronóstico. Los tiempos han cambiado y hoy en día es imposible ya con estas cifras pelear por algo, pues la supremacía del PSG es total. Pero, aun así, la transformación del equipo ha sido una de las noticias positivas del inicio de campeonato.

 

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