El dilema de Bruno Genesio en Lyon | Soccer City
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El dilema de Bruno Genesio en Lyon

El equipo de Bruno Genesio tiene un dilema importante, pues quiere definir un estilo que después, en la práctica, no sabe ejecutar. Cuando los roles cambian, llega a sentirse más cómodo y saca mucho rédito a su talento en ataque.

Bruno Génesio llegó al Olympique Lyonnais en una etapa de inestabilidad para el club. Los de Ródano, equipo con más ligas consecutivas de la Ligue 1 hace un poco más de una década (7), buscó entrenadores que dieran una identidad al equipo. Si Rémi Garde lo intentó durante varias temporadas y encontró un rombo en su sistema que dio de forma relativa sus réditos, Fournier nunca dio con la tecla. Para ello, el club buscó a un técnico de la casa que conociera los automatismos y como funcionaba el equipo.

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Bruno Génesio tiene un dilema en Lyon | Foto: OL_Plus

El apodo de «Pep Genesio» en modo irónico que etiqueta a Bruno Genesio tiene su parte de ironía y su parte de razón. Por una parte, es un técnico que desde su llegada al OL ha tenido un estilo de ser protagonista, querer tener la pelota y, presionar muy arriba. Por otra, sus innovaciones o no tan innovaciones tácticas que intenta ejecutar en ciertos momentos del partido le han lastrado para ser uno de los entrenadores con más derrotas en el club de la última década. Nunca ha tenido la aprobación de los aficionados aunque Jean-Michel Aulas, carismático presidente del OL, siempre lo ha defendido.

Por ello, muchos son los que se preguntan si Bruno Génesio tiene que cambiar su plan inicial para catapultar al Olympique Lyonnais a ser un equipo capacitado para ser considerado la gran alternativa a arrebatar al PSG el título de la Ligue 1. Si analizamos su plantilla, el equipo cuenta con Nabil Fékir, uno de los pocos futbolistas de la Ligue 1 que puede decidir un partido por sí mismo. Otros como Aouar, Memphis o Traoré son jugadores contrastados y con muchísima calidad, pero que, en un ecosistema más que dubitativo, no han encontrado su hábitat para reproducirse en el campo.

El choque entre líneas de Aouar-Fékir

Uno de los principales dolores de cabeza para Bruno Génesio en el Olympique Lyonnais ha sido la de encontrar un sitio para Nabil Fékir en el que no le quiten protagonismo. El canterano del OL, campeón del Mundo con Francia, siempre ha sido un jugador anárquico. La sangre argelina que circula por sus venas le han hecho ser un jugador de muchísima calidad pero que, con el paso del tiempo, ha necesitado un sistema que le potencie elevado al cubo para rendir al máximo nivel. Y no es para menos, ya que es un jugador que se ha ganado tener este privilegio.

Si el objetivo es que Nabil Fékir se sienta cómodo en el sistema del Olympique Lyonnais, la irrupción de Houssem Aouar en el último curso puso en entredicho el sistema de Génesio. Para no estorbar a Nabil Fékir, Genesio comenzó a utilizar a Aouar en la banda izquierda.

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Fékir y Aouar chocan a menudo en el sistema de toque de Génesio | Foto: OL

Ahí, su ratio de influencia disminuyó en grandes cantidades, pues es un jugador de girar, levantar la cabeza, conducir por dentro y encontrar la espalda de los centrocampistas rivales. Aun así, el OL mejoró muchísimo cuando Génesio decidió jugar con Aouar en el medio y no es para menos, pues su calidad no se discute.

El «problema» del OL en los últimos meses ha sido que tanto Aouar como Fékir no están encontrando una posición para potenciarse los dos. Es cierto que el problema se ha reducido con el paso del tiempo, pero son muchas las situaciones en las que ambos quieren aparecer en la misma zona del campo y ser el conector del centro del campo con el ataque. A los dos les encanta tener la pelota, entrar en contacto con ella y, sobre todo, decidir con un último pase en metros finales. Por ello, Génesio sigue buscando una zona del campo donde ambos puedan complementarse.

¿Cuál puede ser la solución para que tanto Aouar como Fékir se sientan cómodos? Génesio está probando en los últimos partidos un rombo en el que Aouar se sienta cómodo en la izquierda pero con una posición mucho más centrada, y dejarle a Fékir las responsabilidades entre líneas con una libertad absoluta en el que nadie le tosa. Líneas escalonadas a distintas alturas para que uno tenga recorrido de llegar desde atrás y el otro (Nabil, por supuesto) pueda recibir de cara, encarar y probar su atronadora pierna izquierda para intentar ser el jugado decisivo que es.

Los rivales cada vez saben mejor como replegar al OL

El Olympique Lyonnais es el equipo que más porcentaje de posesión ha aunado en el inicio de la Ligue 1. Génesio sigue insistiendo en ser un equipo que maneje la pelota durante el mayor tiempo posible. El problema es que la posesión del equipo hay que relativizarla, pues si los equipos que tienen posesión efectiva se caracterizan por presión tras pérdida en campo rival, el OL no tiene tanto porcentaje de la misma en el campo rival. Y eso viene precedido por la poca profundidad del equipo de Génesio y sus dificultades para llevar la pelota de un campo a otro.

Los rivales que juegan ante el Olympique Lyonnais suelen replegar siempre de la misma manera: dejan la pelota a los centrales, les dejan conducir pero, cuando la pelota llega a una de las bandas, la presión se intensifica por tres. Y ahí, como el equipo suele estar bastante partido en cuanto a distancia entre centrales y medios se refiere, no hay apoyos suficientes como para poder salir de una buena presión en campo contrario.

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Moussa Dembelé puede ralentizar el juego del OL con balón | Foto: OL

El Olympique Lyonnais es el equipo que mejor refleja la frase de que tener la posesión el mayor tiempo posible es sinónimo de victoria. Los de Génesio tienen un serio problema para franquear buenas defensas rivales y la baja de Mariano quizás sea un hándicap añadido para jugadores como Traoré, Fékir o Aouar que, con el delantero del Real Madrid en el campo, tenían más libertad para conducir y pensar, pues Mariano fijaba centrales y devolvía balones de cara en constantes situaciones. Con Dembelé, la historia puede cambiar ya que es un jugador que participa menos que Mariano en transiciones.

Uno de los que mejor está interpretando los repliegues rivales es Ferland Mendy. El salido de la cantera del Le Havre, como en su día lo hiciera Benjamin Mendy también, es un lateral muy inteligente, ya que ante la falta de apoyos cercanos en algunas situaciones del encuentro, se incrusta por los pasillos interiores para aprovechar su buena arrancada y se consolida como uno de los jugadores mejor capacitados para romper los buenos sistemas defensivos de otros equipos. Es algo parecido a lo que hace Guardiola en el City, metiendo a sus laterales por dentro y extremos abiertos para dar amplitud (Mendy se mete por dentro y Memphis se abre para desconcertar al rival)

Por estas razones, el Olympique Lyonnais y concretamente Bruno Génesio en los últimos años, ha cosechado resultados sorprendentes ante equipos de la «otra liga». Es decir, el equipo da un rendimiento extraordinario siempre que enfrente está un rival directo en Francia pero, cuando el contexto gira radicalmente y el OL es el que tiene que llevar la iniciativa, los de Génesio se ofuscan y se encierran en un laberinto del que pocas veces salen. Y por ello, los resultados mandan y el OL sigue sin pelear por el título de Ligue 1 con una plantilla talentosa.

Sin iniciativa, más productivo

La temporada pasada, el Olympique Lyonnais ganó en su estadio a Olympique de Marseille, AS Mónaco y Paris Saint Germain. En dichos encuentros y, ante rivales de muchísimo nombre, los leones franceses se encontraron a rivales que querían como ellos llevar la iniciativa y ser protagonistas en el terreno de juego. El OL planteó partidos de mucho repliegue y salir a la contra y la fórmula funcionó de forma más productiva a cuando los de Genesio tenían que llevar la iniciativa.

El debut en la Champions League del Olympique Lyonnais volvió a plantear la pregunta de cómo tiene que jugar el Lyon. El Manchester City, vigente campeón de la Premier y uno de los candidatos a ser campeón de la Champions, es un equipo que presiona muy arriba y tiene porcentajes de posesión altos. Génesio, esta vez, cambió el sistema para jugar con dos pivotes muy físicos (Ndombelé y Diop), extremos con ayudas constantes a su lateral (Cornet y Aouar) y un Memphis de falso 9 que aglutinaba aguantes constantes y fijaba centrales para potenciar las llegadas en segunda línea. EL equipo respondió con una victoria sorprendente por 1-2 jugando a un altísimo nivel.

En este contexto, la peculiaridad viene por la presión del OL a los medios rivales. En repliegue, el equipo cuando no tiene la iniciativa formaba en un 4-4-1-1 en el que tanto Memphis como Fékir asfixiaban al medio rival. La presión se intensificaba en dicha zona, pero, en defensa, Marcelo y Denayer, que no son centrales que destaquen por su rapidez, se sentían protegidos por un sistema de achicar espacios y no en campo abierto donde los rivales sacan sus carencias a su espalda a relucir.

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Fékir celebrando un gol en Champions | Foto: OL

El hecho de poder salir a la contra y tener más espacios para jugar potencia en absoluto a un futbolista: Nabil Fékir. Fékir es un jugador que cuando puede conducir y sacar a relucir su insaciable potencia, es prácticamente imparable. Y, si a ello le añades que tiene más espacio para trazar paredes con Aouar, Memphis fijando y devolviéndola de primeras y Cornet atacando el espacio para dejarle vía libre a Fékir con su zurda magnífica, se hace un jugador descomunal, como ya demostró ante el Manchester City.

Con el problema de Fékir solucionado, faltaba ver si Houssem Aouar tenía protagonismo en un sistema más blindado de lo normal. Con Mendy dando amplitud y ocupando la banda izquierda, el canterano del Olympique Lyonnais centró su posición para juntarse a Fékir, que no estorbarlo. Con Diop y Ndombelé siendo guardianes de su espalda, la libertad de movimiento de Aouar se multiplica jugando con espacios. Y claro, tiene una conducción y un giro de cintura tan rápido que lo hacen ser una seria amenazada para los rivales.

No sabemos cómo va a seguir jugando el Olympique Lyonnais cuando el contexto del partido requiera a un equipo protagonista y que sea más vulnerable a defender a campo abierto, pero lo que ha quedado claro desde la llegada de Bruno Génesio es que el equipo se siente más cómodo sin la pelota y saliendo rápido con ella que llevando la iniciativa del partido en todo momento.

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