El Rayo, la fragilidad defensiva y un eterno problema | Soccer City
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El Rayo, la fragilidad defensiva y un eterno problema

Un famoso dicho futbolístico reza que por los clubes, a lo largo de los años, pasarán diferentes jugadores, entrenadores y hasta presidentes, pero siempre quedará el aficionado. Bien, pues en Vallecas hay algo que también parece haber decidido asentarse desde hace varias temporadas: la fragilidad defensiva.

El Rayo Vallecano es un equipo valiente, aguerrido, un rayo de luz en un mundo donde el fútbol combinativo y las posesiones largas cada vez brillan más por su ausencia, pero que tiene sus fallos. Desde hace varias temporadas se decidió implantar una filosofía de toque intrépida y bonita, pero que en ocasiones conlleva amargas consecuencias.

El balón, en el humilde barrio madrileño, se saca jugado desde atrás, desde donde se creará la jugada, con suma paciencia, y donde se tomarán más riesgos de los normales. Esos riesgos, que en ocasiones son sinónimos de errores garrafales, sumados a la fragilidad defensiva que el equipo reluce año tras año, forman el pequeño gran quiste del equipo franjirrojo, un escollo intrínseco en lo más profundo del club, y que nadie aún ha conseguido corregir. Ese es su ‘talón de Aquiles’.

Rayo Vallecano Soccer City

Alineación del Rayo Vallecano ante el Huesca | Foto: Rayo Vallecano

Ver un partido del Rayo Vallecano es sinónimo de espectáculo. Primero porque tienes la certeza de que disfrutarás de un equipo valiente, que quiere dominar los partidos con el balón y a través del dominio posicional, y que jugará ‘de tú a tú’ a cualquier rival, sin distinciones; y segundo, porque detrás de todas esas virtudes se esconde un factor riesgo que, partido tras partido, significa errores en la salida de balón que se convierten en ocasiones claras, e incluso en goles.

Los partidos del Rayo Vallecano son abiertos, bonitos, y eso para el espectador neutro es extraordinario, pero para la afición rayista, un eterno problema con difícil solución. Pero mejor analicémoslo por partes.

La utopía de dejar la portería a cero

El fútbol actual relata sus victorias en un guión simple. Los equipos cierran filas de forma sólida desde atrás, hacen difícil que se les anote, y desde esa fórmula, con un teórico empate amarrado, se busca la victoria a través de jugadas ensayadas o permutas puntuales. Pocos entrenadores actuales adoran los partidos abiertos, de ida y vuelta, y con multitud de ocasiones. Porque en el fútbol, como en la vida en general, gusta tener las cosas controladas, y el desorden casi nunca es un buen aliado. El Rayo, queriéndolo o sin quererlo, rompe con todo eso.

Los partidos de la franja son bonitos, cargados de ocasiones para los dos equipos y que siempre dejan ver algún gol. El problema es que muchas veces ese tanto es del equipo rival, y además, se podría haber evitado. Porque el Rayo, desde hace varias temporadas, no consigue cerrar filas en su línea defensiva, generar una muralla impenetrable, o por lo menos confeccionar un tándem sólido de centrales que se coordine de manera notable.

Los datos hablan por si solos: El Rayo Vallecano no deja la portería a cero durante dos jornadas oficiales consecutivas desde abril de 2017. Más de un año sin encadenar dos partidos eficientes en defensa.


«El Rayo Vallecano no deja la portería a cero durante dos jornadas oficiales consecutivas desde abril de 2017


No es casualidad, ni mucho menos, es un problema de mentalidad y, evidentemente, de planteamiento. Decenas de jugadores como Zé Castro, Amaya, Pulido, Llorente, Pablo Íñiguez, Morcillo, Arbilla, Jordi Figueras, Arribas o Pelegrín han pasado por el centro de la zaga franjirroja, y han vivido en primera persona la inestabilidad que esa posición conlleva. Este problema obliga al equipo a tener que trabajar el doble para ganar los partidos, pues con anotar un solo gol no vale, ya que el gol en contra es casi seguro. Pero hay más factores que explican esta circunstancia.

Errores en la salida de balón

La filosofía del club es clara, la pelota se juega en corto desde atrás y una vez en esa posición se genera la jugada, combinando con mediocentros, extremos y delanteros las veces que sean necesarias hasta llegar a la portería rival y buscar el gol. Esta mentalidad obliga a asumir más riesgos de los normales. Si el equipo, que ya de por si no termina de hacerse fuerte en defensa, además tiene que hacer frente a varias pérdidas peligrosas en la salida de balón cada partido, es lógico que los rivales encuentren extraordinarias facilidades para anotar.

La llegada de Míchel ‘I’ de Vallecas ha dado margen y tregua en esta faceta. Con él en el banquillo el equipo se puede permitir realizar más despejes y enviar balones largos en las ocasiones que la jugada lo demande. Míchel ha suavizado la mentalidad del toque, pero no ha renunciado a ella en absoluto. Y no hace falta decir que, aún, no ha logrado frenar la hemorragia defensiva.

Nombres propios en el Rayo Vallecano 2017/2018

El Rayo ha conformado para la presente temporada una línea defensiva que no termina de transmitir toda la tranquilidad necesaria. Bajo los palos, Alberto García es un jugador muy querido, pero que no convence en Primera División, el macedonio Dimitrievski espera su oportunidad desde el banquillo, le llegará y ahí es donde deberá demostrar que tiene más nivel que el capitán.

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Alberto García, el cerrojo vallecano en su vuelta a Primera| Foto: Rayo Vallecano

En el lateral derecho no hay debate, Advíncula, internacional con Perú, se ha asentado definitivamente y está ofreciendo un nivel de notable alto, sin problema se podría decir que es el mejor lateral derecho que ha tenido el club en su historia reciente, y la pieza que más seguridad transmite de toda la zaga.

En el otro costado hay demasiados temblores. Álex Moreno parece no tener una competencia real y eso es un problema. El catalán tiene talento y ofensivamente es una bala, pero en materia defensiva sus carencias son evidentes. Es la pieza del puzzle que más dudas deja jornada tras jornada.


«Advíncula es el mejor lateral derecho que ha tenido el club en su historia reciente, la pieza que más seguridad transmite


Para terminar, en el centro de la defensa aún no hay dos jugadores indiscutibles, pero Abdoulaye Ba y Jordi Amat están un paso por delante de sus compañeros. El nivel del senegalés ha ido creciendo, hasta el punto que parece haber convencido a la afición, pero sigue teniendo problemas y asume riesgos innecesarios a la hora de sacar el balón jugado y de robarlo de manera demasiado agresiva.

Junto a él, Amat parece estar viviendo una segunda juventud. Es el líder del equipo en la sombra, dirige y maneja los hilos de los suyos desde la base y orienta los arranques de jugadas, ¿su problema? Que al igual que sus compañeros, al final, por X o por Y, casi nunca logra dejar la portería a cero.

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Álex Moreno disputa un balón durante un partido | Foto: Rayo Vallecano

Esperando en el banquillo están nombres interesantes como el de Alejandro Gálvez, jugador que poco a poco debería ir ganando focos; ‘Chechu’ Dorado, quien fue titular indiscutible la temporada pasada y esta ha desaparecido por completo.

También. Emiliano Velázquez, al cual su cabeza le sigue jugando demasiadas malas pasadas, y eso le priva de estabilidad; y José León, fichaje procedente del Real Madrid y que parece más cerca de una salida en el mercado invernal que de una participación con el equipo.

Míchel, a por otro milagro

Se desconoce si su varita es capaz de todo, pero si alguien se ha ganado el crédito a que se confíe en él y en su trabajo es el bueno de Míchel. Logró salvar al Rayo de la hecatombe, retornarlo a Primera, y dotarlo de un juego propio y admirable, pero ahora tiene enfrente un reto casi aún mayor, acabar con la eterna fragilidad defensiva. El Rayo debe asentar una zaga de Primera División.

Debe hacerse fuerte si quiere evitar disgustos innecesarios, debe desterrar, de una vez por todas, aquello de que «el Rayo Vallecano siempre recibe al menos un gol», de lo contrario sufrirá mucho más de lo necesario para lograr el objetivo de la permanencia.

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