Francisco y el Huesca, condenados a entenderse | Soccer City
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Francisco y el Huesca, condenados a entenderse

El entrenador almeriense llega a la SD Huesca con el reto de devolver la competitividad mostrada las primeras jornadas ligueras. La derrota en el Camp Nou fue el comienzo de una larga caída libre para el equipo altoaragonés.

El martes 9 de octubre el Huesca decidió poner punto y final a la etapa de Leo Franco como entrenador del primer equipo. Una racha de siete partidos sin ganar y la sensación de inferioridad. Esos fueron los principales motivos de la destitución. Presidente y dirección deportiva querían dar un giro de 180º a la situación. Veían que su equipo se estaba desangrando.

Apenas 24 horas después de comunicar el cese del argentino se anunció la llegada de Francisco Rodríguez. El club apostaba por un entrenador joven e interesante, pero sin gran experiencia en la categoría. Desde dentro querían repetir una fórmula parecida a la de Rubi. Un técnico también joven pero con las ideas claras. El almeriense tiene un reto: volver a hacer competitivo al Huesca. Un Huesca que no consigue una victoria desde la primera jornada. Quiere un equipo valiente y equilibrado.

El inicio de temporada de la SD Huesca fue impropio de un recién ascendido. Se mostró con las ideas claras y con esa pizca de fortuna necesaria para competir en la mejor liga del mundo. El 4-4-2 con Longo y ‘Cucho como estiletes le funcionó como anillo al dedo al equipo de Leo Franco. Un equipo que compitió en Ipurua, San Mamés y, durante la primera mitad, dio la cara en el campo del campeón. Sin embargo, desde aquella goleada que encajaron en Barcelona perdieron la identidad.

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Gonzalo Melero celebrando un gol | Foto: La Liga

Rayo Vallecano, Atlético de Madrid y, en menor medida, Real Sociedad pasaron por encima del equipo oscense. Un conjunto que se mostró muy débil en defensa y algo inoperante en ataque. Sin embargo, el principal problema era el centro del campo. Por ahí se desangraban los azulgranas. El doble pivote formado por Musto y Melero dejó de funcionar. El argentino, falto de físico, parecía apagar la luz en los segundos tiempos. El madrileño, debutante en la categoría, experimentó el salto de calidad.

El Huesca ni construía ni destruía. El 4-4-2, con dos jugadores de banda con trabajo (Ferreiro – Gallar) y dos delanteros, anulaban la llegada de segunda línea de un Gonzalo Melero que tenía que guardar más el sitio. No contaban con ese factor sorpresa. Además, Juan Aguilera y Lluis Sastre, dos de los artífices del ascenso, veían pasar los partidos desde el banquillo y la grada.

Fue en la jornada 7 cuando Leo Franco decidió volver al 4-2-3-1 que tantos éxitos había dado al equipo altoaragonés. Juan Aguilera disfrutaba de su primera titularidad al mismo tiempo que Gonzalo Melero volvía a la mediapunta. Casualidad o no, el partido ante el Girona fue uno de los mejores de los oscenses. Ganaron en equilibrio, algo que no había ni existido en anteriores citas y se mostraron competitivos. Sólo sacaron un punto, pero las sensaciones fueron diferentes.

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Francisco, en el banquillo del Sánchez-Pizjuán | Foto: La Liga

Sin embargo, esas sensaciones parecieron ser una quimera. El modo doctor Jekyll y el míster Hyde volvió a aparecer en Valladolid. La lesión de Melero y la decisión de salir sin delantero en un partido ante un rival ‘a priori’ directo le costaron el puesto a Leo Franco. El primer encuentro de Francisco volvió a mostrar viejos fantasmas del pasado.

En su estreno, Francisco devolvió al Huesca al 4-4-2 con Moi Gómez, jugador de banda, como mediocentro y Longo-’Cucho’ en la delantera. El resultado, nefasto. Derrota 0-2 y sensaciones de equipo poco armónico, desordenado y poco competitivo. En Sevilla, más de lo mismo. El equipo dio la cara, pero se vio superado por un equipo mucho más trabajado. El VAR y el atasco sevillista en ataque fue lo único que les mantuvo en el encuentro.


»Francisco: «Nuestra identidad debe ser la de un equipo que no teme a nadie»


Francisco ya sabe lo que necesita su equipo para volver a competir en La Liga: “Esa debe ser nuestra identidad: la de un equipo que no tema a nadie. Con ser valientes no me refiero a salir a tumba abierta. Tenemos que ser un equipo en el que defiendan por igual desde el portero hasta el delantero. Pero no podemos dejar nunca de mirar a la portería contraria”.

Cinco puntos en diez jornadas. Una situación difícil de revertir. Un club que quiere seguir haciendo historia. Un equipo que quiere seguir en la mejor liga del mundo. Es un reto complicado, pero ilusionante para uno de los entrenadores revelación de los últimos años en el fútbol español. Francisco y el reto de volver a hacer competitivo al Huesca.

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