Futbolistas que deberían ser eternas: Priscila Borja | Soccer City
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Futbolistas que deberían ser eternas: Priscila Borja

La temporada de la ariete verdiblanca está siendo sobresaliente. Frente al Fundación Albacete en la pasada jornada, retomó su idilio con el gol y el Betis volvió a la senda de la victoria. Su garra, lucha y entrega, le hacen ser una de las futbolistas más importantes en el esquema de María Pry y su veteranía, lejos de ser un impedimento, es un aliciente para ella y un aprendizaje para sus compañeras.

Hablemos de gol. Hablemos de fútbol. Hablemos, de Priscila Borja. Cuando en una conversación futbolística se habla de goles, ineludiblemente a uno se le tiene que venir a la mente el nombre de la delantera del Betis, y no es para menos. Priscila es la máxima goleadora histórica del Atlético de Madrid en Primera División -marcó 107 goles, unos pocos- y a día de hoy, a sus 33 años, todavía no se le ha olvidado el oficio. Sigue marcando, sigue deleitando y lidera la expedición helipolitana en su crecimiento en la Liga Iberdrola.

Frente al Fundación Albacete en la pasada jornada, la verdiblanca sumó su duodécimo gol en la competición doméstica (quince en total esta temporada si contamos los de Copa). Sus números ya mejoran ostensiblemente a los que logró un año antes en su primera temporada a las órdenes de María Pry (vio puerta en ocho ocasiones). Su nuevo rol en el equipo, jugando más por dentro y alejada de los costados, ha hecho que se centre más en la faceta goleadora.

Priscila Soccer City

La futbolista del Betis pugna el esférico junto a Ivana Andrés. Foto: Soccer City Media.

Año I en el Betis

Priscila llegó al Real Betis en el verano de 2017 bajo una gran expectación y un currículum envidiable. Una trabajadora que a cualquier empresa le gustaría tener. A la capital hispalense llegaba la máxima goleadora histórica del Atlético de Madrid, equipo que había dado un salto cualitativo importante a nivel futbolístico y de estructura que se tradujo en títulos. Pudo ser por la presión provocada por el revuelo de su incorporación, el adaptarse a jugar con otras compañeras o su posición arrancando desde la izquierda y no tan cerca de la portería. Pero fuera lo que fuese, Priscila no llegó a cumplir todas las expectativas en su primer año como bética.

Sus ocho tantos quizás para el aficionado supieron a poco. Pero el que la conoce sabe que su fuerte no ha sido precisamente la efectividad y puede sonar contradictorio dado sus registros goleadores. Pero si Prisicila realmente hubiera estado entonada de cara a puerta, habría duplicado sus números. De eso, no hay duda.

Buque insignia

Llegó su segunda temporada en el Betis y ello trajo consigo un cambio de sistema que a la larga le iba a favorecer. Dado el tipo de futbolistas que había en la plantilla, María Pry decidió por cambiar el sistema a un 4-4-2, dejando atrás el habitual 4-3-3 de la campaña 2017/18. El peso del gol recayó entonces en Bea Parra y Priscila. Mucho se habló a principios de campaña de que el equipo iba a sufrir en la faceta ofensiva con la marcha de Paula Moreno y la falta de una delantera referencia. Actualmente llevan 38 goles a favor y están a tres de superar la cifra de tantos marcados en el cómputo total del curso anterior. Cifra más que alcanzable.

Priscila Soccer City

Priscila se encuentra actualmente en un gran estado de forma. Sus doce goles en la Liga Iberdrola la avalan | Foto: Soccer City Media

Priscila está respondiendo a la confianza que le está depositando María Pry a base de goles. Pero no solo son dianas las que está aportando la delantera de Alcalá de Guadaira. Priscila imprime intensidad, trabajo, lucha y las ganas de una debutante. Un empuje del que se contagia todo el equipo. De hecho, solo se ha perdido dos encuentros esta temporada y en ninguno de los dos, el Betis ha ganado (EDF y Málaga). Además, sus doce goles y seis asistencias le han ayudado al equipo a sumar 31 de los 40 puntos. Ha participado, por lo tanto, en más de un tercio en los goles marcados por su equipo en liga. Alucinante.

Experiencia y profesionalidad

Tener a Priscila de compañera tiene que ser lo más parecido a recibir una ‘masterclass’ de cómo ganar la posición poniendo el cuerpo, aprovechamiento de espacios, golpeo de balón… Un sinfín de elementos ofensivos al servicio del Betis. El tener una futbolista de este calibre y experiencia solo son ventajas. Es un ejemplo para las nuevas generaciones y un espejo donde mirarse para las demás. Te sabe dar la calma cuando el equipo la necesita y el punch cuando lo requiere.

Sin embargo, el buen rendimiento que está ofreciendo la delantera verdiblanca esta temporada no es fruto de la casualidad. Todo es resultado de un trabajo encomiable. A sus 33 años se encuentra en un momento de forma espectacular, el mejor de las últimas tres temporadas. Parece que en este ejercicio ha retrocedido años atrás. Se desfonda en cada encuentro, sea el rival que sea. No se guarda nada y no hay mejor ejemplo que demostrarlo en el césped y no por el nombre o el pasado.

Lejos quedan aquellos años en los que Priscila se desplazaba desde su Alcalá natal hasta Sevilla para entrenar con el Híspalis o aquellos años en Sabadell o Puebla. La andaluza posiblemente sea una de esas últimas generaciones que jugó partidos de Primera División en campos de barro ante la mirada de unos pocos familiares. De aquellas futbolistas que jugaron sin cobrar absolutamente nada o de las que se tenían que lavar su propia ropa y pagarse los viajes.

Esta generación, junto a las anteriores, han sido las que han ido allanando el camino hacia las nuevas que vienen ahora, a las que les queda aún mucho por luchar en esta batalla por la igualdad pero en la que cuentan con más y mejores armas. Priscila está viviendo y ha vivido en primera persona la evolución del fútbol femenino. Una situación, la actual, que pudo ser considerada utópica cuando ella comenzó a dar sus primeras patadas a un balón.

A día de hoy, Priscila Borja disfruta jugando al fútbol, se le ve en el rostro cada vez que sale a un terreno de juego y los que la siguen día a día, disfrutan también de su fútbol, es recíproco. No hay certeza de que esta sea su última temporada o quedará alguna más, lo que sí se sabe es que cuando no esté, el fútbol femenino español sentirá un vacío difícil de llenar.

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