Invierno duro para el equipo de Rubí | Soccer City
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Invierno duro para el equipo de Rubí

El conjunto de Rubí, que comenzaba la temporada de una manera inesperada y brillante, estaba cosechando uno de los mejores arranques de su historia en la máxima categoría. Todo este buen trabajo y sensaciones positivas se ha ido transformando los últimos dos meses en una de las peores rachas negativas.

Invierno fatídico

El conjunto blanquiazul ha logrado tres de los últimos 24 puntos posibles. Dato muy preocupante ya que el equipo estaba atravesando un estado de forma espectacular siendo un conjunto enchufado en cada partido y en la cabeza de la clasificación. Ahora, la actualidad del equipo es bien distinta y la metamorfosis negativa en el equipo de Rubí se ha completado durante los últimos dos meses, iniciándose en el Pizjuán en la jornada 12 y continuando hasta la actual jornada 20, donde el Éibar ha vuelto a vencer de manera abrumadora por 3-0.

Los datos del combinado perico no son nada halagüeños y no permiten pensar en un cambio de dinámica. Las derrotas contra el Sevilla, Girona, Getafe, Barcelona, Betis y Atleti, entre otros, ya han hecho temblar los cimientos de la plantilla y se comienza a mirar al míster como principal responsable del mal momento del equipo. Los blanquiazules han flaqueado en momentos importantes en estas diez jornadas y eso no se perdona, y menos en una temporada donde la igualdad es la tónica habitual desde el inicio de campaña.


El derbi contra el Girona fue más que una derrota para el equipo


Todo no es negativo, siendo realistas es cierto que en el Sánchez Pizjuán y en partidos frente al Barcelona o al Atlético de Madrid, la obligación del equipo no era ganar pero sí intentar no perder y dar una buena imagen (lo que era costumbre hasta la jornada once), en otros encuentros como frente al Betis, Real Sociedad o recientemente en Ipurúa contra el Eibar, el objetivo del equipo debía ser dar una mejor imagen de la mostrada y más teniendo en cuenta que se tratan de posibles rivales directos.

Momentos clave

Pese a que no se puede minimizar un bajón semejante al del Espanyol en pequeños detalles, es cierto que ahí se ha hallado el centro de la cuestión. El duelo contra el Girona, en casa y con viento a favor, sí fue un imprevisto mayúsculo. Ese partido era vital para reengancharse y continuar peleando por mantenerse en la zona noble de la clasificación. Los de Rubí, alineándose con el ya famoso 4-3-3 con Marc Roca y Granero en el medio, acompañados de Darder, no demostraron la eficacia tanto defensiva como ofensiva que acumulan y que puede llegar a ejercer. El derbi contra el Girona fue más que una derrota para el equipo como así se ha acabado confirmando.

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Melendo está siendo la alternativa de Rubi en el centro del campo | Foto: RCD Espanyol

Otra piedra en el camino fue el encuentro frente al Getafe en el Coliseum. Los catalanes llegaban necesitados de retomar buenas sensaciones y eso no hizo sino añadir más presión y colapso al equipo. Hasta la fecha, uno de los peores partidos de la temporada, sino el peor. El marcador: 3-0, lo dice todo. Mal juego, malas decisiones y mal planteamiento. Un Getafe que salió a morder fue demasiado para un Espanyol que salió casi sin alma en la segunda mitad. Se podría decir que fue el segundo toque de atención importante al equipo.

Y finalmente llegaba el partido de la temporada: el derbi contra el Barcelona. El más igualado en años, tanto por la clasificación como por el equipo que tendría enfrente el Barcelona. Un Espanyol que no era el de otros años, eso sí, en un estado de forma dudoso pero con muchísimo que ganar. Pero el partido no iba a ser diferente a lo que años atrás había ocurrido en Cornellá. Un Barcelona muy superior manejó y dominó al Espanyol a su antojo con un Messi espectacular. Los blanquiazules se volvían a quedar con las ganas, otra vez en casa y otra vez contra el Barça. 0-4 y otro golpe durísimo a las aspiraciones pericas.

Rubí, sin ideas

Siempre tiene que haber un culpable y quizá siempre se tiende a mirar, prematuramente, al banquillo. El Espanyol no es la excepción y si las cosas no funcionan, el primer damnificado será Rubí. Al catalán no termina de salirle bien nada de lo que ha probado desde el Camp Nou, a excepción de la Copa del Rey que se podría considerar un mundo paralelo para los pericos que han entrado ya en cuartos de final del torneo del K.O al eliminar al Villarreal.


Ha cambiado el esquema y ha introducido cambios provisionales pero no convincentes


La idea del 4-3-3 innegociable de Rubí, salvo excepciones como en el encuentro frente al Barcelona (4-4-1-1) con dos líneas de cuatro bien juntas y compactas, estaba dando más frutos de los esperados pero el mal momento no ha tardado en llegar. Las lesiones de jugadores insignia del equipo como Mario Hermoso, Duarte, que se estaba haciendo fijo para Rubí, o Sergio García, junto a que el nivel de jugadores importantes como Baptistao (que no genera lo mismo que antes), Darder o Granero no es el óptimo, han mermado severamente al rendimiento de su vestuario.

Ante estos problemas, el técnico no ha movido gran cosa en el once. Ha cambiado el esquema y ha introducido cambios provisionales pero no convincentes. Puede que el sistema haya dejado de ser efectivo, que el equipo simplemente esté en un bajón pasajero pero ya duradero o que haya motivos físicos, mentales y estructurales dentro de la plantilla que, a día de hoy, están alejando al equipo de las opciones de hacer algo grande en el campeonato doméstico.

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Darder ha pasado de actor protagonista a no despuntar ni guiar al equipo | Foto: RCD Espanyol

Todo esto es llamativo ya que en gran parte de los partidos que ha perdido el Espanyol, han sido los propios pericos los que llevaban la iniciativa, los que intentaban dominar y los que, con más dificultad de lo habitual, generaban peligro al rival. Pese a esto, el problema se acentúa en ambas áreas; en línea defensiva, el equipo no está siendo fiable últimamente y los 30 goles recibidos, de los cuales once han sido en las últimas cinco jornadas, así lo atestiguan.

Frente a este problema de gran calado, en ataque el equipo no está mucho mejor. Borja Iglesias es el único que continúa sumando en forma de goles (9), y cuando no está o no anota, el equipo se ve totalmente perdido arriba. Además, la rapidez de Baptistao, el estado de gracia en el que se encontraba Sergio García (ahora lesionado) y la conexión de los tres de arriba junto con Marc, Granero y Darder, parece haber sufrido un cortocircuito que no parecen poder neutralizar.

Vulnerables en defensa

Uno de los principales problemas del Espanyol se encuentra en defensa. Si es verdad que el equipo en casa llevaba unos números bastante notables hasta hace pocas jornadas, actualmente el panorama ha cambiado y lo ha hecho especialmente por un detalle fundamental: el balón parado. Los de Rubí han recibido ocho goles a balón parado en los últimos ocho partidos ligueros. Esto muestra que tanto las jugadas con el balón inmóvil como las segundas jugadas es la asignatura pendiente del Espanyol, que ve como se le van los puntos en jugadas de área claras y que requieren atención, intensidad y contundencia.


Las jugadas con el balón inmóvil y las segundas jugadas son las asignaturas pendientes del Espanyol


Junto al problema a balón parado, las indecisiones y fallos individuales suponen el tendón de Aquiles del equipo, ya que está siendo otro de los grandes motivos por los que el equipo está generando tantas dudas y está encajando tanto en tan poco tiempo. Con todo esto tiene que lidiar Rubí para salir del agujero en el que se encuentra el equipo catalán en tanto en defensa como en líneas de ataque.

Es por esto por lo que Rubí tendrá que encontrar la fórmula: defender como antes: más agresivo, más contundente y sin dejar tantos huecos en transiciones y jugadas laterales, más participación de Roca y Granero, sin olvidar a Darder y sobre todo, alguien que acompañe arriba a Borja Iglesias, un jugador que lleva ya nueve goles en la Liga y se está destapando como posible Zarra, disputándoselo a Iago Aspas. El delantero perico es una de las pocas noticias buenas en estos dos meses y necesita continuar a este nivel si el Espanyol quiere revertir la situación.

La Copa, balsámica

El único aspecto positivo que se puede sacar de una travesía tan nefasta para el Espanyol, es la Copa del Rey. La eliminatoria contra el Cádiz se solventó, no sin dificultades. El marcador de la ida era contrario al Espanyol (2-1) y en Cornellá el equipo tenía que dar el do de pecho para sacar adelante la eliminatoria y continuar vivos en la competición del K.O. Y así fue, esta vez los de Rubí, con un equipo de garantías, pese a tener bajar significativas en el once, tenía que remontar el resultado de la ida, y fue complicado, pero con el cerrojo echado todo es más fácil.

El equipo supo jugar y mover el balón, crear y confiar en sí mismo. Pese a esto, el gol perico no llegaba y tuvo que salir Hernán Pérez para anotar en el 76′ el gol que le daba la clasificación al Espanyol para la siguiente ronda. Ese partido simplemente fue un espejismo, pero de momento, la Copa del Rey mantiene con esperanzas al Espanyol y más tras la eliminatoria frente al Villarreal en la que el equipo sacó la otra cara, la que todo aficionado perico quiere ver y con algunos jugadores no habituales, algo que ha dado para debate en Cornellá.

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Borja Iglesias es el máximo artillero del equipo en su debut en la élite | Foto: RCD Espanyol.

La eliminatoria de octavos de final, que tuvo su desenlace en Cornellá, se saldó con un 3-1 favorable a los de Rubí frente a un Villarreal que atraviesa un estado de forma muy irregular y que se vio sobrepasado tanto en la ida como en la vuelta por un Espanyol muy superior, que con la figura de Darder en la ida (goleador y dando un gran nivel) junto con la actuación estelar de Borja Iglesias en la vuelta, en la que anotó un doblete, fueron suficientes para superar al submarino amarillo.

Con todo esto, se puede decir que el Espanyol se aferra a la Copa como un clavo ardiendo y, de momento, el nivel desplegado en el torneo está muy por encima del mostrado en Liga, algo que vislumbra que la Copa sí importa en el feudo perico y que ni Rubí ni el equipo quieren tirarla. El próximo rival es el Betis, al que se enfrentó en Liga hace poco más de un mes y que superó al conjunto catalán por 1-3 en Cornellá. Duro enfrentamiento que requiere a un Espanyol más despierto y más eficaz en todo los aspectos del juego.

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