Joan Jordan, Ansu Fati y los líderes silenciosos | Soccer City
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Joan Jordan, Ansu Fati y los líderes silenciosos

Con la vuelta de septiembre muchos de los comentaristas y analistas de fútbol empiezan a notar que el curso que se presenta llega cargado –nuevamente- de novedades, revelaciones y sorpresas tan inesperadas como sobresalientes.

Los movimientos que generan más atracción mediática suelen ser los traspasos con puente aéreo internacional. La llegada de Hazard para hacer del Real Madrid en ruinas un bloque perfecto, o el culebrón Neymar para revestir al FC Barcelona de lujuría. Sin embargo, lejos de los focos de las portadas y las aperturas de los programas nocturnos de fútbol hay fichajes y movimientos que generan una plusvalía deportiva señalada.

Casos como el de la operación retorno del Celta, con un Denis Suárez brillante y un Rafinha ilusionante, o la llegada de Borja Iglesias a Heliopolis para volver a hacer tándem con Rubi son claros ejemplos. Ejemplos que dejan todavía lugar a la sorpresa sin apenas haberse consolidado o haber superado esa ya famosa “fase de adaptación”.

Entre esos movimientos, encontramos varios diferenciados. En contexto y forma. En fondo y, además, en repercusión. Tres nombres que sobresalen en este primer mes de liga, o que destacan en ser futbolistas y poco más. Tres nombres, los de Ángel Montoro, Joan Jordan y Ansu Fati.

«Del fútbol que se discute y se comenta y, sobre todo, del fútbol como punto de encuentro.

Ángel Montoro y el cómo crecer en dos categorías diferentes. Si hay algo que se pueda sentenciar es que los tres ascendidos elevan cualitativamente el nivel de la Primera División. Mallorca, Osasuna y Granada parecen haber llegado para quedarse o, al menos, para luchar hasta el último momento por agarrarse. Ángel Montoro fue el líder nazarí en la temporada del ascenso. Tras la fuga de talentos de Los Cármenes, Montoro se quedó para levantar a un equipo cabizbajo y hacerlo volar en Segunda. Sin brazalete, con liderazgo y dando el paso al frente en duelos directos.

Con la llegada del nuevo curso, no solo llegan las sorpresas, los primeros análisis o las primeras victorias –y derrotas- de tu equipo. También llegan las primeras reuniones de amigos, las tardes de cerveza y las charlas iniciáticas de fútbol. Del fútbol que se discute y se comenta y, sobre todo, del fútbol como punto de encuentro.

En una de ellas, con jarra en mano, comencé a escuchar a dos compañeros hablar de la trascendencia de los líderes en los equipos. De esos líderes fuertes, ricos, con el brazalete y con galones. Esos que llegan a los estadios en coches de alta gama y los que viven su éxito en Instagram. Los líderes guapos del fútbol. Que si Suárez no levanta dinámicas adversas, que si Neymar fue el único superhéroe en el Barça post Xavi, o la duda de si Benzema es más Karim sin Cristiano. Discusiones sin ninguna conclusión racional, pero en las que se disfruta en el camino hacia ella.

Y por eso, tras otro fin de semana de fútbol y goles y con pies de plomo para no cargarse al joven Ansu, es imposible no mirar a Fati. No enfocar la vista en un jugador que llega como aire fresco a un Barça, el de Valverde, necesitado de velocidad, electricidad y diferencias individuales.

«Siendo futbolista de profesión, y nada más.

El Ansu que levanta al aficionado de la silla y que llora de emoción en las celebraciones, pero también el futbolista que es capaz de levantar al equipo en El Sadar y que ostenta la suficiente personalidad como para ser líder sin quererlo o arriesgar en mares revueltos. Ese proyecto de líder silencioso de La Liga en la que cohabita con un Sevilla campeón.

El Sevilla de Julen Lopetegui. Un equipo que ha caminado durante varias jornada en busca de la fórmula para engrasar al mejor Bánega junto a los Sarabia, Vitolo y compañía, y que tras el giro de timón propiciado por Monchi ha encontrado un líder –tan inesperado como silencioso- procedente de la factoría Mendilibar.

Un Joan Jordán que se ha convertido en una institución en Nervión más allá de goles y asistencias. Banega en el escaparate y Joan Jordán en el verde. Un Jordan líder del líder, el motor de un equipo que con él ha encontrado la fórmula para comenzar a ser un equipo contundente fuera de casa. Con una banda de jugadores como Reguilón y Diego Carlos trabajando por y para el equipo.

Una semana más, tras el largo parón de selecciones, se vuelve a demostrar que en el fútbol las redes sociales y las performances poco importan. Y es que la resilencia de Montoro, la desvergüenza futbolística de Ansu Fati y la perseverancia de Jordan vuelven a brillar. Para ser líder no hay que ser mediático, hay que atreverse y seguir jugando al fútbol, como si de lo menos importante se tratara. Siendo futbolista de profesión, y nada más.

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