La mejor actuación del Real Madrid en la ‘era Solari’ | Soccer City
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La mejor actuación del Real Madrid en la ‘era Solari’

Solari, que venía de improvisar una victoria de aquella manera ante el Betis y de jugar con fuego en Copa ante el Leganés, derrotó con firmeza a uno de los proyectos más sólidos y solventes del campeonato doméstico: el Sevilla de Machín.

Frente al Sevilla, el Real Madrid exhibió poderío, equilibrio, concentración e, incluso, superioridad. Una serie de cualidades, propias del ‘buen fútbol’, que echaban de menos en Chamartín. El sistema hispalense, ese que precipitó el proyecto de Lopetegui en el Pizjuán en apenas 45 minutos, sucumbió ante un equipo necesitado y que llegaba con lo puesto.

Los tres puntos y su manera de ganarlos alcanzaron tal magnitud que la suplencia de Isco y Marcelo no quedó ni en anécdota; la reconciliación entre el Bernabéu y sus futbolistas es toda una realidad; y en apenas 72 horas, Solari ha pasado de despachar una rueda de prensa en Butarque en tres minutos, a sacar pecho con su equipo. Hablando con holgura y confianza de la pelea por los tres títulos de los que, matemáticamente, el conjunto merengue aún es candidato.

Solari Soccer City

El cuadro blanco celebrando el gol de Casemiro | Foto: Real Madrid

El inicio del partido fue una declaración de intenciones por parte del Real Madrid. El primer cuarto de hora bastó para corregir al menos un aspecto que había condenado a los merengues en este curso, y en la primera vuelta ante el propio Sevilla en particular: no hubo concesiones de gol, ni de ocasiones en los instantes iniciales. Este aspecto lo mantuvieron los blancos durante todo el partido: permitieron cuatro disparos al Sevilla, de los cuáles sólo uno fue entre los tres palos.

Solari recuperó la presión alta, en campo contrario y ordenada (efectuó un total de 72 recuperaciones), la misma que ensayó en el Villamarín con cierta eficiencia. Con el hándicap de que el 5-3-2 de Machín dificulta este ejercicio del que los blancos, hasta la presentación de ayer, no habían sido precisamente unos eruditos.

A partir de esta noción el Madrid se adueñó de la posesión de balón, tanto que completó el encuentro con un 69% del control: ningún equipo había tenido tanto la pelota ante el Sevilla en Liga hasta ahora (el segundo dato más alto desde la llegada de Solari). Con Modric (este sí es el verdadero Modric) y Ceballos como dueños de la medular, los blancos completaron con éxito el 85% de los pases que intentaron, llevando a cabo casi el triple de conexiones precisas que los de Nervión (575 por 209).


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El equipo de Solari gestionó la ofensiva desde las bandas, protagonizando un 79% de las acciones de ataque por sendos carriles con un total de 19 centros al área (un dato bastante habitual con el argentino en el banquillo). Los blancos evidenciaron, especialmente en la segunda parte, su superioridad en el último tercio de ataque, dónde se disputó el 42% del encuentro. Dato que validó con 23 disparos, de los cuales 13 fueron a portería, al que cabe sumar un tiro de Dani Ceballos que se estrelló contra el travesaño.

Más si cabe, merece ser destacada la iniciativa a finalizar jugadas desde fuera del área (el 48% de los tiros fue desde esta ubicación), de hecho, así llegó el gol de Casemiro que daba justicia a lo acontecido en el terreno de juego. Modric, pondría la puntilla en el descuento tras arrebatarle el balón a la zaga sevillista, ejecutando a la perfección la máxima que había propuesto Solari en el partido.

Aunque por inesperado y sorpresivo el resultado del sábado, la consecución de una serie de premisas como: divisar de nuevo la mejor versión de Modric; alinear a un Ceballos repleto de confianza tras su gol al Betis; la irrupción, aunque casi obligada de Vinicius Jr en el once y los índices de productividad que lleva implícitos el brasileño (incluyendo esa inmadurez aún por limar); el buen estado de Reguilón … son también condicionantes que protagonizaron el triunfo ante el Sevilla. Y no son casualidades. Son fruto de decisiones de las que está detrás Solari y su determinación a la hora de poner a jugar al que mejor esté. Incluso a costa de algunos que quieren hacer del ‘caso Isco’ (al que ahora parece que se suma Marcelo) un asunto de Estado.

Solari Soccer City

Luka Modric fue el jugador más destacado Del Real Madrid frente al Sevilla | Foto: La Liga

Lejos de empañar la realidad, no obstante, el Real Madrid sigue necesitando una referencia arriba y eso es innegociable. Persiste la necesidad de alguien que supla el vacío de goles que dejó Cristiano Ronaldo, aunque, a día de hoy, cualquiera firmaría la llegada de alguno que te convirtiera la mitad de los que transformaba el portugués.

La falta de gol es de las pegas más tangibles que se le pone cada fin de semana a los blancos (en 2019, en los seis partidos que ha disputado el Madrid, han anotado nueve goles y sólo tres son de los jugadores que componen posiciones de ataque: Benzema ante el Villarreal; Lucas y Vinicius Jr. ante el Leganés). Solari ha sabido esquivar el asunto con aquello de “no entra dentro de mi esfera de competencias” o lo de “estoy contento con la plantilla” que también utilizó Lopetegui y que tampoco coló.


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Aún con todo, el del sábado fue el mejor partido desde que Solari tomó las riendas. Su décimo partido en Liga que, casualidades del fútbol, es el mismo número de encuentros en la competición doméstica que completó Lopetegui antes de ser destituido. Por lo tanto, el balance es obligatorio y viene que ni pintado: El Real Madrid de Solari -en Liga- marca más goles (16 a 14); encaja menos (10 a 14); y, sobre todo, suma más puntos, ocho exactamente (22 a 14) que el de su antecesor en el banquillo.

“Las comparaciones son terribles”, según con quién o con qué se compare. Estos números no son suficiente, sin embargo, para quitarle a Solari la etiqueta de interino, de provisional. Pero el camino lo ha encontrado: es el fútbol, el juego y el estilo que se desplegó en el Bernabéu ante el Sevilla. Seguir esa dirección o no es la que marcará el devenir de la temporada, más allá del ‘carácter’ al que se empeña en apelar el míster cuando los resultados parecen darle un respiro.

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