La metamorfosis de Saint-Maximin | Soccer City
4256
post-template-default,single,single-post,postid-4256,single-format-standard,qode-news-1.0.2,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1400,footer_responsive_adv,qode-content-sidebar-responsive,transparent_content,qode-theme-ver-16.8,qode-theme-bridge,disabled_footer_top,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-5.5.2,vc_responsive
FaldonWeb Saint Maximin Soccer City

La metamorfosis de Saint-Maximin

En un Niza en el que se han ido Seri, Pléa o Lucien Favre, Allan Saint-Maximin se ha erigido como el absoluto líder del equipo en las primeras jornadas de Ligue 1, habiendo recogido en el camino una progresión como futbolista espectacular.

Allan Saint-Maximin inició su carrera como futbolista en el AS Saint-Étienne. El jugador de 21 años debutó con tan solo 17 años en la escuadra vert y sus inicios en la banda izquierda dejaron claro que era un futbolista distinto al que suele aparecer en la Ligue 1. Rápido, escurridizo, sus cambios de ritmo llamaron la atención en sus primeros pasos en la élite francesa, lo que le sirvió para terminar fichando por el AS Mónaco por tan solo 4,5 millones de €.

Sus inicios en la izquierda

El Mónaco ya estaba empezando a fichar a jóvenes talentos de la Ligue 1 y Saint-Maximin era el elegido para revalorizarlo en un futuro no muy lejano. Aunque Mónaco era un destino sin presión y con un margen de mejora espectacular, Saint-Maximin solo disputaría un encuentro con la escuadra monegasca en partido oficial. En aquella época, el Mónaco no encontraba sitio a los numerosos jóvenes que cada verano llegaban al club.

Apostar por ellos, pero cederlos para que crecieran, se convirtió en el modelo de los de Leonardo Jardim y, Saint-Maximin, encontró en Córcega, la isla donde un día nació Napoleón Bonaparte, el sitio ideal para explotar como jugador. Su cesión previa en el Hannover le hizo madurar, ya que siempre había sido un rebelde con poca disciplina que quería ser el protagonista supremo en cada encuentro.

Saint-Maximin BASTIA SOCCER CITY

Saint-Maximin comenzó de extremo izquierdo en Bastia | Foto: SC Bastia

El estilo de juego del SC Bastia, caracterizado siempre por el fútbol directo sin importar el cómo, puso a Saint-Maximin en una posición privilegiada. Jugar ante rivales que dejaban tantos espacios a sus espaldas no solo le potenció, sino que le convirtió en su único año en la isla en uno de los jugadores con mayor porcentaje de regates efectivos de Europa, por delante de jugadores de la talla de Neymar JR o Eden Hazard.

Su principal arma, como en sus inicios, era su espectacular cambio de ritmo. Ese sprint de velocista camuflado en el cuerpo de un futbolista, añadido a su espectacular recurso de salir siempre en espacios reducidos de la situación, catapultó a Saint-Maximin del SC Bastia, aunque todavía le quedaba mucho por mejorar.


»Uno de sus problemas fue querer ser siempre protagonista


Uno de los principales problemas de Saint-Maximin en sus primeros pasos en la élite fue el de querer ser siempre el protagonista. Quizás el porcentaje de regates efectivos viene precedido porque cada vez que cogía la pelota, buscaba el regate en vez de combinar.

Encarar, mirar solo la portería rival y pisar constantemente la línea de fondo para intentar salir del laberinto que él propio había producido, tenía sus ventajas, pero también sus inconvenientes. Su toma de decisiones era en muchas ocasiones, errónea y no sabía levantar la cabeza. También es cierto que a sus 19 años, su margen de mejora era enorme, pero las ocasiones que fallaba generándose por sí mismas por su capacidad de regate tenían un ratio bastante alto en cada partido.

El cambio con Lucien Favre

El AS Mónaco cometió en el verano de 2017 uno de los mayores errores de la última década en el fútbol francés. El OGC Nice de Lucien Favre, el cual había realizado una temporada impresionante un año antes, llegando a pelear durante muchos meses por el liderato de la Ligue 1, acometería el fichaje de Allan Saint-Maximin. Los más razonables pensaron que sería otra cesión para que el futbolista creciese, pero lo que no esperaba nadie es que el OGC Nice solo pagara 10 millones por sus servicios.

El OGC Nice diseñó un sistema de juego parecido al de posición. Bueno, no hace falta definir a Favre, pues el técnico suizo ha practicado siempre un estilo de juego a lo largo de su carrera basado en la posesión de la pelota, la atracción de rivales en campo propio para después, superar líneas de presión y poder lanzar transiciones hacia el espacio. Era un equipo distinto al de un año antes, pero que ganaba un aval con Saint-Maximin pudiendo correr al espacio.

Saint-Maximin BALOTELLI SOCCER CITY

Saint-Maximin encontró en Balotelli uno de sus mejores socios en el OGC Nice | Foto: OGC Nice.

Lucien Favre tuvo la brillante idea de cambiar a Saint-Maximin de banda. Si en el Bastia habia jugado en la banda izquierda en un sistema de repliegue y salidas a campo abierto, en el Niza, equipo que quería la pelota y no encontraba tantos espacios a la espaldas de las defensas, el canterano del Saint-Étienne sería un activo en la banda derecha. Potenciar su imparable cambio de ritmo y posterior metida de cuerpo ante un defensa rival, le hacían todavía un futbolista muchísimo más peligroso.

En el primer Nice en el que jugó Saint-Maximin, el equipo repetía en muchas ocasiones una jugada que catapultó la velocidad al espacio de Saint-Maximin: cuando «Les Ainglons» estaban presionados, Mario Balotelli bajaba a recibir al centro del campo para descongestionar la salida de balón. En ese momento, estando más que automatizado, el italiano mandaba un balón al primer toque -uno de sus fuertes- al espacio para que Saint-Maximin corriese a campo abierto. Fue un arma letal de aquel Nice, y generó muchas ocasiones gracias a los movimientos de Maximin y la calidad de Balotelli al primer toque.

Balotelli se atrevió a asegurar que «no olvidásemos a Allan Saint-Maximin». El italiano encontró en el extremo un socio magnífico para potenciar la salida por fuera, para que él llegara a portería a rematar sus centros. El ex del Bastia ya había mejorado su capacidad de asociación, buscando constantemente la pared para correr al espacio y pisando siempre línea de fondo con su velocidad punta. Le seguiría fallando la efectividad en metros finales pero sus números fueron considerablemente mejores a los de una temporada anterior. Tres goles y siete asistencias avalaron su maduración como extremo derecho en un sistema hecho a su medida, para correr y encarar constantemente.

Su nuevo rol con Patrick Vieira

Lucien Favre abandonó el OGC Nice el pasado mes de junio. Su salida del club ponía en un serio apuro al OGC Nice, pues el legado que dejaba el técnico suizo, habiendo estado a un paso de clasificar al equipo a la Champions League y habiendo impregnado un estilo de juego reconocible por todo el fútbol francés, era casi insustituible. Para intentar paliar su salida llegaba el legendario Patrick Vieira, tras un paso por el fútbol de Estados Unidos y en la que sería su primera etapa como entrenador en el fútbol europeo.

Las bajas de Jean-Mickaël Seri, Alassane Pléa, Le Marchand o Souquet entre otros, ponían en un serio problema a Vieira en sus primeros días en Niza. No contar con varios pilares de la temporada anterior suponía un jarro de agua fría para intentar imponer su estilo en Francia. Solo sumaría un punto en los primeros tres encuentros de Ligue 1 y,  aunque intentaba como siempre salir con la pelota jugada y por las bandas con constantes cambios de orientación, el problema seguía siendo la lentitud en defensa de jugadores como Dante o Malang Sarr.

Saint-Maximin VIEIRA SOCCER CITY

Saint Maximin, tras marcarle el gol al Rennes en la jornada 5 de Ligue 1 | Foto: OGC Nice

La primera gran victoria de Patrick Vieira en la Ligue 1 llegó ante el Olympique Lyonnais, en Lyon. El ex jugador del Arsenal cambiaría su sistema a un 5-3-2 basado en la acumulación por fuera, la salida de balón en largo por bandas y, sobre todo, proteger la lentitud de sus centrales en los repliegues defensivos. El sistema le dio una metamorfosis a Saint-Maximin total pues, el gol no solo lo marcó él, sino que empezaría a despuntar en un rol de muchísima más libertad que el que tenía con Favre.

Vieira ya había probado a jugar con Saint-Maximin por dentro en los primeros partidos de Ligue 1. Quizás el problema era más del esquema que del extremo, pero lo cierto es que en esta posición seguía sin sentirse cómodo debido a la poca participación de los medios en el juego del equipo. Con el 5-3-2, el OGC Nice siempre intentaba salir por fuera, con sus laterales, para encontrar pasillos centrales donde encarar girado, un aspecto que potenciaría y mucho a Saint-Maximin.


»Con Vieira empezaría a despuntar en un rol de muchísima más libertad


Que Saint-Maximin era un futbolista letal en metros finales ya se sabía, pero lo que no conocíamos de él era su capacidad para agilizar los partidos por dentro. Cada vez que coge la pelota, ya no solo corre, sino que ahora tiene un sentido táctico con el balón que ha madurado con el paso de los años.

Con el rol de libertad por dentro, prácticamente de falso segunda punta, Saint-Maximin aparece en cualquier zona del campo. Ya sea en la izquierda para generar superioridad, ya sea en la derecha para cambiar de ritmo o ya sea por dentro para buscar pases interiores o aperturas a banda.

Saint-Maximin VIEIRA SOCCER CITY

Saint-Maximin ha encontrado con Vieira un nuevo rol que le potencia mucho por dentro | Foto: OGC Nice

Pero sin duda, las sensaciones positivas de Saint-Maximin que nos dejó en Lyon se confirmaron en el último partido ante el Rennes. El Nice ganó su segundo partido consecutivo en Ligue 1 con el mismo sistema que había ganado en Lyon. Esta vez sin Balotelli, Saint-Maximin se erigió como un futbolista hecho y derecho para jugar por dentro.

Ya no tenía las limitaciones en espacios reducidos de antes  no solo eso, sino que aparecía en cualquier banda -el Niza jugaba sin extremos- para agitar el partido y generar constantes superioridades. Marcaría un auténtico golazo, y no solo eso, sino que se erigiría ya como más que un simple extremo que únicamente sabía desbordar y jugar por fuera.

¿Cómo podríamos definir al nuevo Saint-Maximin? Como un líder en el ataque del Nice, por supuesto. El Saint-Maximin de antes era un jugador que solo quería regatear, finalizar él la jugada y que se encerraba en laberintos generados por él al no levantar la cabeza. El actual, levanta la cabeza, genera superioridades, se mueve de forma muy inteligente por el campo y, mejora su toma de decisiones en metros finales gracias a su tremenda capacidad técnica. Estamos sin duda antes uno de los jugadores más decisivos de la Ligue 1 hoy en día.

Publica un comentario

Síguenos en @soccercityes

Este sitio web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies