Liderando a un líder | Soccer City
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Witsel BVB Soccer City

Liderando a un líder

En apenas unos meses, Axel Witsel es todo un líder. No es el capitán del equipo, pero no le hace falta. Su personalidad y su fútbol son parte de los culpables del gran estado de forma de los aurinegros en la primera vuelta. 

A menudo se cuenta que el líder de un grupo se erige como una figura carismática, indiscutible; el más capaz de entre todos los presentes en dicha colectividad. En otras circunstancias, el líder se elige tras un proceso democrático largo y, a menudo, desgarrador para la entidad que representa. Sin embargo, hay muy pocos quienes entienden que el liderazgo es eso que va más allá de un mero brazalete o un carácter o personalidad, que influencia y contagia a los demás. Cosas de la sociología.

Los líderes que demuestran en un rectángulo de juego, vestido con un equipaje similar a los demás, pero con un aroma diferente, quizás sean los más valorados en el deporte del balompié. No se les puede culpar: el liderazgo llega de manera natural, inesperada y, a veces, no hace falta que pase mucho tiempo -solo sentirse huérfano de este carácter- para enseñar a los que le rodean, a su propio entrenador y a toda la directiva que, si alguien tiene la valentía, la capacidad y el cerebro para asumir responsabilidades, ese es el líder.

Va de manera independiente de si lleva brazalete de capitán o no. Un líder se sacrifica por el bien de los demás y deja de lucir para que lo hagan otros. Al mismo tiempo, es alguien que protege de cualquier daño a los suyos, se deja la integridad física e incluso la mental para que el colectivo funcione a la perfección. Generalmente, este líder coincide con un puesto en la medular. A lo sumo, quizás, como central. En el caso del líder de la Bundesliga, el Borussia Dortmund, lo es desde el círculo central.

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Witsel, un líder para el BVB | Foto: BVB

Eljefe del medio también parece haberlo sido de la plantilla. Si no es el más, al menos de los que más, porque Reus ha cogido el testigo que dejase Marcel Schmelzer a comienzos de la presente temporada. Un jugador de Dortmund que salió por la puerta de atrás para hacerse valer en la máxima competición, solo puede cerrar el círculo en casa. Sin embargo, Axel Witsel reside algo lejos de su casa, aunque haya encontrado otro hogar donde poder desplegar su calidad, tras llegar de la lejana China en agosto.

Si el comienzo de Reus fue en Dortmund pero tuvo que salir para reivindicarse, Witsel tuvo que hacer lo mismo en su amado Standard Lieja, de donde él es oriundo. Allí permaneció cinco temporadas en el primer equipo y logró la nada desdeñable cifra de 34 goles en 148 partidos disputados en la Jupiler Pro League belga, siendo indispensable junto a Fellaini o Defour, para conquistar títulos con la zamarra de los de Lieja.

Explosión futbolística en la medular lisboeta

Tras cinco temporadas, los millones hicieron que cambiase Bélgica por Portugal y fuera a caer en el Benfica de Jorge Jesús. Una recordada competición en la que el Benfica dejó al United eliminado en fase de grupos, eliminó al Zenit en octavos de final y cayó con el Chelsea por la mínima, poniendo en serios aprietos a la escuadra londinense, al margen de un subcampeonato de Liga nacional y Campeón de copa del mismo país.

A sus entonces 23 años, Witsel era un mediocentro que estaba en la agenda de muchos clubes; de sobra conocido que el club portugués quería sacar tajada, aprovechó una oferta económica del entonces campeón ruso: el Zenit San Petersburgo. La decisión fue, cuanto menos, cuestionable. ¿Por qué? Porque se esperaba un salto de Witsel a una de las grandes ligas: la Premier, la Liga o incluso la Serie A o la Bundesliga; 40 millones de € tuvieron la culpa.

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Witsel y Reus, los líderes del BVB 18/19 | Fuente:BVB

Tras seis temporadas en las que apenas consigue ganar una vez la Premier League rusa y la Copa nacional como trofeos más relevantes, Witsel seguía sin tener el reconocimiento que merecía. Al fin y al cabo, tenía 28 años y ningún club de primera línea llegaba a los números que pedía el equipo ruso por su traspaso, lo que hizo que se marchara al Tianjin Quanjian de la Superliga china, seducido por el salario y soñando con un próximo retiro.

El último tren desde China

Sin embargo, las ganas de Witsel de volver a las grandes ligas culminaron el verano de esta temporada cuando Lucién Favre aterrizó en Dortmund y pidió un mediocentro que acompañase a Thomas Delaney y mejorase lo que había en plantilla, enseñándole la puerta de salida a una vieja gloria del club como era Nuri Sahin. Enseguida se ha dejado notar la influencia y el peso de Witsel, no solo con el intangible del liderazgo y peso jerárquico en el vestuario, sino a partir de su fútbol.

Un fútbol que se entiende a partir de su rol en el campo: mediocentro o interior. Si bien toda su carrera, salvando quizás la etapa belga donde si jugaba con una defensa de tres y un mediocentro de corte más posicional, Witsel se atrevía a ganar metros con y sin balón; el resto de las etapas, el belga era un mediocentro más posicional que estimulaba a su equipo a partir del pase vertical y directo, que por el manejo de un rango corto de pases. Ese es uno de los secretos del Dortmund para esta temporada y que, de nuevo, le ha llevado a liderar la tabla con una regularidad perdida los últimos años, mientras recuperaba.

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Witsel se siente como en casa | Fuente: BVB

Los aurinegros son un equipo que juega a dos velocidades porque, entre otras cosas, los rivales se lo permiten. Sus centrales son los que más veces entran en contacto con la pelota y, casi siempre, cuentan con Witsel (el tercero o cuarto que más la toca de manera habitual) para salir airoso y plantarse en campo contrario, donde el pase directo al hueco, al desmarque o a la recepción para ganar esos metros necesarios para hacer replegar al rival en su propio campo, son necesarios en Axel Witsel.


»Con capacidad para el pase vertical y directo, como para el golpeo, Witsel suele decidir bien el momento del pase


No es que no tenga un rango de pases y acierto alto en el mismo, sino que potencia una tensión en el pase que es casi perfecta para los jugadores que tiene por delante habitualmente: extremos que suelen terminar la jugada hacia dentro partiendo desde fuera, un envío filtrado por encima de la defensa, o una recuperación y lanzamiento del pase en profundidad para que el nueve que va al hueco se quede prácticamente solo delante de la portería. El belga es un centrocampista que se equivoca muy poco con la pelota en los pies, aunque sí quizás lo haga más cuando no la tiene.

Como le pasa a la mayoría de equipos alemanes, que se exponen demasiado, les cuesta recuperar posición tras pérdida. El hecho de que los de arriba hagan un «pressing» alto y recupera, beneficia al Dortmund, evidentemente, pero cuando el rival sale de ese «pressing», comienzan los problemas. Ahí Witsel se emplea con más dureza, Porque no es solo que sea lento con el balón en los pies -aunque ágil y con un pase de distinta tensión y velocidad hacia sus compañeros-, sino que también suele ir muy fácil al suelo.

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Witsel despliegue su físico, en una pugna contra un jugador del Hertha | Fuente: BVB

No es ágil, busca el choque y eso le provoca en multitud de ocasiones -en las que le cubre la espalda a sus compañeros-, que a un mediapunta habilidoso que esté rompiendo al espacio por su zona, sea difícil marcarle. Sin embargo, y en honor a la verdad, la mayoría de los duelos directos suele ganarlos con claridad y, a pesar de recibir unas cuantas amarillas, son amarillas que compensan a un equipo que se expone mucho cuando ataca.

Un tren que ha hecho descarrilar a Julian Weigl

El propio Witsel, además, mide sus propias subidas y, aunque a veces se asome al balcón del área para soltar un latigazo o filtre pases bombeados, es un jugador responsable y disciplinado en el plano táctico. Esto ha dejado en el banquillo y ha cortado, aunque ha sido otras muchas cosas, la progresión de Julian Weigl. Un centrocampista más diferente, mucho más posicional, pero con un mejor rango de pases cortos y con acierto que se dan, en la mayoría de veces, con ayuda de un interior organizador, así como la gestión de un equipo construido a partir de una mayor secuencia de pases y una construcción, quizá, más lenta.

Aunque tiene capacidad para enviarla en largo, Weigl se defiende mejor en otro estilo, abarcando mucho más lateralizando sus movimientos que yendo hacia delante. Esto le ha hecho perder cierta comba con respecto a Witsel, quien ha mezclado con Delaney, Guerreiro o Dahoud e incluso el propio Witsel, con un jugador belga actuando por delante del joven centrocampista germano.

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Witsel, en primer plano | Fuente: BVB

¿Qué se puede esperar de uno de los líderes del líder, de una de las mejores ligas europeas? Pues, a priori, un techo competitivo más alto. Si bien el Dortmund parece una gran máquina engrasada a nivel ofensivo, aún quedan por pulir detalles en los que el equipo aún no ha terminado de cuadrar todos sus automatismos. Como, por ejemplo, el hecho de recuperar posición, una vez perdida la pelota.

Una vez en bloque medio o bloque bajo, las cosas cambian sensiblemente. A sus 29 años, Witsel ha alcanzado una madurez personal en la toma de decisiones y elige mejor sus intervenciones que, en la mayoría de las ocasiones, son acertadas a más no poder. Al fin y al cabo, son cosas de un líder.

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