Los primeros 100 días de Lopetegui: defectos y virtudes | Soccer City
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Los primeros 100 días de Lopetegui: defectos y virtudes

La contratación de Julen Lopetegui como nuevo entrenador del Real Madrid fue una declaración de intenciones por parte de la directiva. Una apuesta por el fútbol, por el juego. Lejos del resultadismo de otras épocas que, aunque fructíferas, han provocado más de una pitada en Chamartín.

Desde Del Bosque (2003) multitud de técnicos han pasado por la dirección del banquillo merengue hasta la llegada de Lopetegui. Trece nombres propios en quince temporadas. Cada uno de ellos con su estilo de juego y personalidad propia. Muchos se acordarán, por ejemplo, de Vanderlei Luxemburgo recibiendo apuntes durante los partidos a través de un walkie talkie. El brasileño enviaba a compañeros del cuerpo técnico a las gradas y estos, desde una perspectiva ampliada y periférica, le actualizaban información de manera constante. Otro ejemplo, no tan lejano, fue el infalible contraataque que caracterizó al Real Madrid de la ‘era Mourinho’ y con el que sacaron adelante un gran número de partidos.

Sin embargo, ninguno de estos entrenadores ha conseguido afianzar un fútbol vistoso y, sobre todo, eficiente que cuajara en el Bernabéu. No han marcado una época como sí que lo hizo, y de manera simultánea, el Barça de Guardiola. Lo de Zidane está catalogado de gesta histórica por los títulos conseguidos y, aunque merecido dicho reconocimiento, no destacó por un estilo brillante e identificativo. La máxima del club a lo largo de la última veintena de años ha sido la apuesta galáctica. Los fichajes millonarios de renombre. Con la contratación de Lopetegui entre otras decisiones, las prioridades parecen haber cambiado. O, a mejor entender, evolucionado.


»Mourinho: » Ser segundo es ser el primero de los últimos. No vale de nada hacer 200 goles si quedas segundo»


El periplo de Lopetegui al mando de la Selección es garante de una idea futbolística ilusionante. El nuevo míster llega con la misión de implantar esa idea en el Real Madrid. Julen se pone al mando de una plantilla confeccionada y de experiencia. De jugadores que conocen el sabor el éxito de primera mano.

La gira de pretemporada por Estados Unidos valió como toma de contacto y de puesta a punto. United, Juventus y Roma sirvieron como evaluación de las primeras pinceladas técnicas que proponía el vasco. Y el Trofeo Bernabéu ante el Milán como una prueba más realista en el once inclusive. Todo con la mirada puesta en el partido que sí valía. El partido contra el Atlético de Madrid. La final europea.

rofeo Santiago Bernabéu Soccer City

La plantilla celebrando la victoria en el Trofeo Santiago Bernabéu | Foto: Real Madrid

Con una disposición táctica del 4-2-3-1, el Real Madrid saltó al césped del Le Coq Arena de Tallín. Kroos y Casemiro con labores de cierre, dejan a un lado la confección ofensiva. Estos dos, en especial el alemán, conectan con los de arriba con cierta verticalidad, pero no inventan. El apoyo entre líneas en la salida de balón desde los centrales, y las coberturas en los laterales son su principal misión. Las acometidas de Marcelo y Carvajal siguen siendo, por cierto, principales también en los planes de Lopetegui.

Por otro lado, Isco de enganche, acompañado del tridente que se antoja habitual (Bale, Benzema, Asensio), efectúan un ejercicio de acoso al rival a través del pase en corto y la velocidad. Herramientas que, consecuentemente motivará la replegada de las líneas del contrario, abrirá huecos y generará ocasiones. Una teoría que se aplicó al duelo contra el Atleti, aunque al que repase el resultado le parecerá que en la ejecución algo falló. Pero no fue lo que falló. De eso hablaremos más adelante. Este párrafo es, grosso modo, un resumen de la idea de ataque que plantea Julen.

Bale y Asensio celebrando el gol del galés frente al Getafe | Foto: Real Madrid

La distribución y acción ofensiva expuesta, ha sido asidua en los primeros cruces ligueros del Real Madrid. En los tres primeros, concretamente. La cuarta jornada ante el Athletic de Bilbao es una excepción que merece una síntesis a parte.

Por continuar haciendo hincapié en el ataque, hay que destacar el renovado rol que conforman los tres de arriba. Un tridente móvil. Con Asensio y Bale intercambiando posiciones y Benzema trabajando por el medio pero lejos de convertirse en una figura de referencia. Todo lo contrario. Dicha movilidad tiene como objetivo desestabilizar la defensa, obligada a perseguir y relevarse con las marcas. Gracias a la rápida circulación del cuero, esta maniobra tiene sentido y también resultado.

Benzema Soccer City

Benzema ha comenzado a un gran nivel la temporada | Foto: Real Madrid

Benzema saca de sitio a su marcador y el espacio generado es aprovechado por los extremos alcanzando posiciones ventajosas y de peligro. (Bale máximo asistente del equipo con tres pases de gol). Una alternativa que lleva consigo toda una cartela de registros diferentes, marcados siempre por la pauta del juego desde la banda. El 78,6% de media en la ofensiva llegó por las bandas en los tres primeros partidos de Liga.

El ejercicio se traduce en una media de 2,75 goles por partido en lo que va de campeonato. Once dianas en cuatro partidos. Siete de los cuales, se han repartido estos protagonistas (Bale tres y Benzema cuatro). Queda resuelto, a priori, quién hará los goles de Ronaldo.


»Benzema: » Soy el tercer capitán del Madrid y tengo que mostrar muchas cosas»


Falta pulir matices de un equipo que sigue en periodo de adaptación. Aspectos como la llegada de los centrocampistas, en especial Isco, desde la segunda línea ofensiva. Lo hizo contra el Athletic y salvó un valioso punto en San Mamés. Como referente en el que fijarse, basta con analizar la actuación de Saúl en la última convocatoria de España en los partidos contra Inglaterra y Croacia. De manual.

Lejos de la zona de tres cuartos, los pilares ofensivos del Real Madrid surgen con la posesión. La máxima prioridad de Lopetegui. El control del balón nace en la defensa, con orden directa de no rifar ni una sola pelota aunque el rival salga a presionar arriba. En base a estadísticas, ante el Getafe fueron dueños del 78% del juego. En Montilivi del 66%. Y contra el Leganés del 77%. Promediando un 90% de acierto en el pase. Esta situación ha supuesto un total de 23 tiros recibidos en la suma de dichos duelos, y sólo nueve entre los tres palos. Evidencia de que el sistema reduce la proyección ofensiva rival.

Cabe señalar, no obstante, que el Madrid todavía está en construcción. Esto es apreciable en nombres propios como el de Casemiro, que no termina de sentirse cómodo con este esquema táctico. Su nueva función dista mucho de su habitual despreocupación en labores de construcción, propias hasta entonces de Kroos y Modric. El brasileño sufre y ello queda reflejado en las pérdidas de balón. Suyas y las de su compañero en la medular. Entre Kroos y él suman 69 pérdidas en lo que va de Liga.

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El equipo durante una sesión preparatoria antes del partido contra el Girona | Foto: Real Madrid

En el plano defensivo, Julen ha querido dotar de un valor añadido a la presión. De hecho, se ha convertido en algo innegociable. Una acción sincronizada de los diez futbolistas de campo. Con especial interés en la recuperación tras pérdida, de manera temprana y en campo rival. Contra el Getafe se vislumbró esta faceta con hasta 13 recuperaciones en campo rival. Una de ellas terminó con el gol de Bale.

Los primeros en ponerse el mono de trabajo deben ser los de arriba. Para ello, resulta más idóneo el dibujo del 4-4-2. Cuando la posesión la tienen los contrincantes, este esquema facilita el repliegue, sobre todo, cuando el rival opta por desplazamientos en largo, uno de los mártires ante el Girona. El dibujo mencionado, reduce la posibilidad de que existan grietas y de que el equipo se alargue.


»Julen ha querido dotar de un valor añadido a la presión, se ha convertido en algo innegociable


De los cinco partidos oficiales de Lopetegui son siete los goles recibidos. Y solamente consiguió dejar su meta a cero ante el Getafe. Preocupante. Sin embargo, los goles encajados, son en su mayoría fruto de errores individuales y no de un mal funcionamiento o de una mala ejecución de la idea defensiva.

Dentro de estos fallos, destaca la figura de Marcelo. Su desdén defensivo se ha visto agudizado en esta temporada, acompañado o, quizás causado por una baja forma física. De hecho, su mal momento le supuso ser sustituido en Montilivi para su propia sorpresa. Son 72 las pérdidas de balón que acumula el lateral en lo que va de curso. Las cuáles no han pasado en balde ni mucho menos. Cabe recordar, por ejemplo, que de un error de esta índole llegó el 2-2 del Atleti en la Supercopa de Europa. El gol que dio paso a la posterior remontada rojiblanca. Aunque es cierto que, a partir de dicho gol, el partido lo ganó Simeone.


»Marcelo: «Me ha sorprendido el cambio pero respeto la decisión del míster. Yo quería seguir, estoy al 100%»


La toma de decisiones de Lopetegui en determinados momentos también ha acarreado consecuencias. En referencia a la citada Supercopa, el cambio de Lemar-Thomas dejó sin reacción al vasco. La ubicación de Thomas por detrás de Diego Costa, potenció una presión altísima. En consecuencia, se cometieron errores en la salida de balón  que terminaron en los goles que sentenciaron al Madrid.

Más reciente es el caso de San Mamés. El míster cambió el dibujo al 4-3-3 desde el inicio. Sin Isco, sin Casemiro y con Ceballos acompañando a Kroos y Modric. El planteamiento de Berizzo proponía un partido muy físico. Valiente, con un ritmo alto, de presión constante y asfixiante con la que logró anular el estilo de juego de los de Lopetegui. Por momentos el Athletic se sabía superior y la posesión no despuntó a favor de los merengues como en jornadas anteriores. La reacción llegó en el descanso con la entrada de Casemiro por Ceballos. Y minutos más tarde la de Isco por Modric. El panorama parecía dar síntomas de mejora tras la réplica del vasco y a medida que el fuelle de ‘los leones’ iba en declive.

Modric Soccer city

Modric en el compromiso frente al Athletic | Foto: Real Madrid

Sin embargo, la falta de pegada condenó al Real Madrid. Especialmente la de Benzema, uno de los tres hombres que lo ha jugado todo con Lopetegui y que, contra el Athletic, no logró completar ni un solo disparo a portería. El míster no vio en Mariano la solución a este inconveniente. Sí en Lucas que entró por Bale. Aunque el cambio de resolutivo tuvo poco. El partido fue tal, que el empate dejaba buen sabor de boca para los merengues. Y más viendo que los de Berizzo terminaron el partido en alza.

El balance real son dos pinchazos en los primeros 100 días de Lopetegui. Contra el Atleti en Estonia y el empate de San Mamés. Los dos equipos de cierto renombre, sin desmerecer a otros rivales, a los que se ha enfrentado Lopetegui. Los dos con un denominador común: Anular, al menos por momentos, la idea de juego del Real Madrid.

El próximo miércoles comienza la andadura europea del equipo en este ciclo. Ante la Roma. La Champions es la competición fetiche de los blancos, dónde no valen las medias tintas. Lopetegui tiene que limar asperezas, afirmarse en sus decisiones y terminar de definir un estilo. Su estilo.

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