El optimismo como seña de identidad | Soccer City
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El optimismo como seña de identidad

Manuel Mosquera instala el Extremadura el optimismo y la esperanza para una permanencia cada vez más asequible tras los buenos resultados del cuadro de Almendralejo. Mejoría futbolística pero sobre todo mental, y cinco victorias consecutivas.

El Extremadura sigue puliendo detalles y mejorando en facetas del juego que le están llevando a sorprender a toda la liga. Sus victorias ante Almería y en La Rosaleda agitaron la zona de descenso. Riazor parecía inexpugnable y también fue asaltado por la garra azulgrana. Tras ello, victoria ante Tenerife y sufrido triunfo en Tarragona para colocarse con 45 puntos con un colchón importante sobre la quema. 

Tras siete partidos sin ganar, el Extremadura prescindió de los servicios de Rodri para dar paso a una leyenda del club, un histórico delantero como Manuel Mosquera que desde el principio conectó con la afición. Hablaba de ‘mano gigante’ y de la importancia de los hinchas y del Francisco de la Hera. Sacarle positividad a todo ha surtido efecto y el Extremadura culminó en Tarragona una racha de cinco victorias consecutivas. En ese tramo, siete goles a favor y solo dos en contra.

Extremadura Manuel Mosquera Soccer City

El verdadero artífice de la remontada | Foto: Extremadura UD

Explosión en La Rosaleda

Un triunfo que dejó a todos boquiabierto, tres puntos en La Rosaleda para cesar a Muñiz, silenciar el feudo malacitano y reventar la lucha por la permanencia. Pese a que ya venció ante Almería la jornada anterior, las sensaciones en tierras andaluzas fueron realmente convincentes, y puede considerarse como el gran punto de partida de la permanencia.

El balón parado sería protagonista en una victoria balsámica. Primero Lolo González tras gran centro de Álex Díez y luego Pardo aprovechando un rechace pondrían el 1-2 definitivo. Antes, había empatado Blanco Leschuk tras una acción mal defendida por los extremeños.

Y es que el encuentro tuvo varias fases. Al descanso se marcharía el Extremadura con 0-1 a favor tras una primera parte seria, de rigor táctico y sin apenas conceder atrás. Al salir del túnel de vestuarios, sufriría 15 minutos de asedio local. Con la entrada de Harper, el Málaga pasó a dos delanteros y dificultó las marcas de la zaga extremeña. Precisamente por ahí llegaría el gol, pues Álex Díez no marcó bien al escocés y este prolongó de cabeza para que Blanco Leschuk, libre de marca, pusiera el 1-1.

Sin embargo, el cuadro de Manuel Mosquera se rehizo y pasó a dominar de nuevo el choque. Con una lectura fabulosa, y ese punto de fortuna que otros días había faltado, se adelantó de nuevo en el electrónico y controló la ventaja con buenas posesiones, un Ortuño que adquirió relevancia bajando balones y un Extremadura que domó al Málaga. Tres puntazos.


»Dépor y Tenerife sufrieron la inercia ganadora


Puestos a hacer machadas, por qué no hacerla en un histórico estadio como Riazor. Los de Almendralejo se impusieron por 1-2 tras adelantarse con un 0-2 inicial y sufrir un arreón final con el tanto herculino. Un partido también con distintas fases pero en las que la combinación y el ritmo lento sirvieron a Extremadura para sosegar el partido y jugar con la ventaja en el marcador.

Tras esta racha de tres triunfos consecutivos, los extremeños recibían a un rival directo como el Tenerife. El árbitro (expulsión de Jorge Sáenz) y la mágica falta transformada por Kike Márquez ayudaron en una victoria que puede valer algo más que tres puntos. Mantuvo el mismo esquema Manuel Mosquera y sus pupilos no defraudaron. Otro partido más en el que fue clave el rigor táctico, la solidez defensiva y ese punto de fortuna que a lo largo de la temporada no se tuvo. En definitiva, Dépor y Tenerife sufrieron la inercia ganadora de los de Almendralejo.

Sufrido triunfo en Tarragona

Probablemente uno de los partidos más incómodos de la era Manuel Mosquera. El Nástic fue superior durante todo el choque y rozó el gol en hasta siete ocasiones de peligro en las que Uche, uno de los grandes protagonistas, no supo materializar, algo que sí haría el cuadro de Almendralejo con un gol en los instantes finales para el 0-1. Imperial Pardo en ese contexto y los laterales más centrados en defender que en aportar en lo ofensivo. El técnico gallego, por cierto, repitió una vez más el once habitual.

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La unión de vestuario, otra de las claves | Foto: Extremadura UD

En la primera parte, los extremeños dejaron demasiado espacio en los pasillos interiores. Zarfino y Lolo se encontraban demasiado lejos de sus marcas. Sobrepasados, pues el 3-5-2 del Nástic le permitía acumular hasta cinco hombres en zona de tres cuartos. De ahí llegó una gran ocasión de Uche y también un balón al palo de Thioune, que estuvo omnipresente.

Los de Almendralejo apenas enlazaban jugadas largas de posesión. Tan solo por errores defensivos del rival consiguieron contar con alguna oportunidad de gol. Perea y Ortuño gozaron de dos mano a mano que desaprovecharon. El delantero estuvo inmenso en su labor de desahogo y descargar de cara, y estaría también afinado para poner el 0-1 en el minuto 83. De nuevo a raíz de un enorme fallo defensivo de los catalanes, que dejaron a Olabe prolongar de cabeza y luego Mikel Villanueva demasiado lejos de un Ortuño que remató a placer.

Difícil decantarse sobre un adjetivo que describa este triunfo tras el enorme partido del Nástic. Lo innegable es que toda la fortuna que no tuvo el Extremadura de Sabas o el último de Rodri, sí la está teniendo el de Manuel Mosquera. A ello hay que sumarle el pundonor, el rigor defensivo como seña de identidad y un equipo que busca mantener la portería a cero y confía en que acabe llegando un gol a favor.

Un sistema definido con permutas en ataque

Manuel Mosquera ha optado por un 4-1-4-1 definido, especialmente en el plano ofensivo. En lo defensivo, se acerca más a un 4-4-2 con Zarfino y Lolo en línea y Kike presionando a la altura de Ortuño. Ha repetido el once en los cinco triunfos consecutivos, con la línea defensiva habitual, Lolo en el pivote, Zarfino y Kike de interiores, Perea en izquierda, Olabe en derecha y Ortuño en punta. También Ángel Bastos en el lateral izquierdo. El ex de Reus se ha hecho fijo a base de pundonor defensivo, velocidad y capacidad de sorprender por dentro a pierna cambiada.

Otra seña de identidad es el rol de Zarfino. En defensa ayuda a Lolo acercándose a un doble pivote. No obstante, en el plano ofensivo ejerce de ‘box to box’, como llegador y sorprendiendo desde atrás. Con un inicio de temporada algo titubeante, Gio es de nuevo el capitán general en ataque y defensa y sus actuaciones mejoran cada semana. Criterio con balón y garra en lo defensivo.

En lo creativo, Olabe, Kike Márquez y Perea acostumbran a permutar posiciones. Especialmente los dos primeros, que intercambian zona de banda e interior para trastocar las marcas rivales. A todo eso hay que sumar que Reyes espera su turno desde el banquillo, suponiendo una baza más en la creación y zonas entre líneas.

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Pardo, otro de los nombres propios | Foto: Extremadura UD

Varias referencias individuales

Sin duda, otro de los factores en este crecimiento del Extremadura es la mejora individual. Álex Díez se ha asentado de nuevo en el lateral derecho. Se perdió incomprensiblemente dos partidos (jornada 23 y 24) pero ese ha sido siempre su lugar y el rendimiento ofrecido invita a pensar que más pronto que tarde jugará en primera. Su encuentro en La Rosaleda fue impoluto. Sólido en defensa y coberturas, pero su fuerte es el ataque. Especialmente el golpeo de balón. Supone una baza ofensiva a balón parado como lanzador. También vía centro lateral, pues pocos laterales cuentan con la esa capacidad de desplazamiento.

La zaga se ve completada por dos centrales a enorme nivel como Pardo y Borja Granero. Zagueros con velocidad al corte, anticipación y aptitudes en el juego aéreo. El primero estuvo inconmensurable en Tarragona con varios cortes al espacio de muchos quilates. Todo ello escoltado por un Casto imperial, parándolo todo y ejerciendo como un verdadero capitán aprovechando su dilatada experiencia en la categoría.


»Uno de los principales factores del crecimiento del Extremadura es la mejora individual


En el puesto de ‘5’, por delante de la defensa, pocos equipos cuentan con tal nivel. Lolo González le ha quitado el puesto a un Fausto Tienza que se perdió un partido por sanción y desde entonces no ha regresado al once. Ambos ostentan gran inteligencia en defensa, pues ejercen de correctores de los atacantes y realizan coberturas constantes.

Tal vez Lolo sea algo menos técnico y más físico que Tienza, pero ambos apuntan a disputarse un puesto en las alineaciones. Pese a ello, Manuel Mosquera ha destacado siempre la importancia de todos, titulares y suplentes, y Tienza está ayudando mucho en los finales de partido saliendo desde el banquillo. A día de hoy, el cedido por el Oviedo cuenta con la confianza del técnico y probablemente se mantenga como titular.

En definitiva, un sueño cada más cercano. Una permanencia que ya se toca con los dedos. A priori, con una victoria más y algún empate, el Extremadura será equipo de segunda división la temporada que viene. Y todo ello derivado del enorme optimismo, la esperanza, la energía positiva que transmite un Manuel Mosquera heroico, leyenda y que seguirá en las líneas de la historia del club. 

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