Panorama desolador en Mónaco | Soccer City
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Panorama desolador en Mónaco

Thierry Henry aterriza en Mónaco, pero como entrenador. El ex jugador del Arsenal tendrá la complicada misión de sacar al equipo del descenso después de una temporada convulsa en la que Leonardo Jardim ya no ha podido dar más de sí.

Tras un título de Ligue 1, unos cuartos de Champions y unas semifinales y un estilo de los más contrastados del fútbol europeo, Leonardo Jardim puso fin a cuatro años maravillosos en el Mónaco. Pocos esperaban su adiós de esta manera, pero muchos lo esperaban, pues el conjunto monegasco era una apisonadora de vender a sus mejores jugadores temporada tras temporadas. Las bajas de Moutinho, Lemar y Fabinho en el último mercado de verano fue la gota que colmó el vaso.

A Henry lo primero que se le va a pedir, antes de los autógrafos, son resultados. En su primera etapa como entrenador, tras un periplo de segundo con Roberto Martínez en la selección belga, Titi tendrá que encontrar un sistema al que amueblar un equipo que hoy en día no tiene carisma, alma ni estilo de juego definido. Tales son los problemas que es penúltimo en la Ligue 1 y la situación preocupa bastante.

Lo primero, encontrar un once

Los equipos de Leonardo Jardim se caracterizaron siempre por tener un sistema bastante definido. Si el primero fue un 4-3-3 con volantes muy profundos y extremos al espacio que apenas aglutinaba posesiones, el segundo, que salió campeón de la Ligue 1, era un 4-4-2 clarísimo con laterales ofensivos y extremos que se metían por dentro. Por desgracia, en las dos últimas temporadas, Jardim no ha encontrado su sistema y eso le ha perjudicado.

Una de las primeras premisas de Henry en el Principado será la de encontrar un sistema a la que acoplarse a sus jugadores. Y es complicado, pues el Mónaco actualmente es un equipo asimétrico y que por ende no tiene facilidad para ejercerse una definición sobre el mismo.

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Henry, en su presentación con el AS Mónaco | Foto: AS Mónaco

En las 10 jornadas de Ligue 1 disputadas, el Mónaco todavía no ha repetido once. Jardim había probado varios sistemas, alternando el 4-2-3-1 con el 4-3-3 pero tras los malos resultados, intentó innovar con un 5-3-2 para proteger su defensa que, aunque dejó mejores sensaciones, tampoco conseguiría resultado alguno. Solo una victoria y en la primera jornada fue el bagaje del técnico portugués antes de despedirse del Louis II.

No será una tarea sencilla la de Henry en Mónaco. Primero porque para buscar un once hay que juntar a jugadores que compenetren, y la realidad es que al Mónaco le falta compenetración. Muchas caras nuevas, jugadores jóvenes de poca flexibilidad de adaptarse a sistemas -véase Tielemans- y poco pegamento para sostenerse como bloque. Por ello, ahí estará la base de su etapa como entrenador.

Tielemans y Golovin, los ejes en los que trazar todo

Youri Tielemans llegó al Mónaco la temporada pasada como una de las mayores promesas del fútbol europeo. El Mónaco se adjudicó a un futbolista llamado a liderar la medular del equipo durante varias temporadas. Sin embargo, su estilo de juego chocaba con lo que buscaba Jardim -le llegó a poner de extremo derecho ya que en doble pivote no rendía- y de pasar a ser una promesa con alicientes se quedó en una de las decepciones de la temporada.

Aunque ha marcado algún gol decisivo en lo que llevamos de temporada, si Henry no recupera en el medio la mejor versión del belga, el equipo va a tener muchísimos problemas para generar ocasiones. Y hay poco optimismo en cuanto a ello, pues Tielemans, aunque esta temporada ha jugado de volante en una posición más acorde lo que pide su estilo de juego, sigue sin adaptarse a la Ligue 1 y denota una falta de carácter tremebunda para liderar al equipo.

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Youri Tielemans deberá recuperar su nivel para sacar al Mónaco del pozo | Foto: AS Mónaco

En una medular sin Fabinho ni Moutinho, tanto Tielemans como Golovin son lo más parecido a organizadores que tiene actualmente en plantilla el Mónaco. Aholou, Pelé o Aït Benasser son jugadores que no desentonan en el apartado táctico pero técnicamente no son autosuficientes, por lo que para Henry, entrenador que se preludia de la escuela de Wenger y Guardiola con el balón como protagonista, deberá encontrar un ecosistema para ambos que les potencie.

Porque si Tielemans está a un nivel paupérrimo en Mónaco, Golovin se le acerca. El ruso llegó al Principado con la vitola de estrella tras consagrarse como realidad en el Mundial disputado en su país. Lo malo para el Mónaco fue que llegó lesionado y no debutaría hasta mediados de septiembre, evidenciando una falta de ritmo importante y en la peor situación de la temporada para los monegascos.

Golovin está dejando detalles sí, pero su carácter frío, los pocos apoyos que tiene en la zona de tres cuartos y, sobre todo, su falta de adaptación a una liga completamente distinto en cuanto a ritmo se refiere a la rusa están dejando entredicho su fichaje por el Mónaco. Henry intentará juntarle con el belga para que, por lo menos, haya más velocidad en circulación de un equipo al que últimamente le quema la pelota.

Recuperar a Sidibé y proteger a Glik-Jemerson

Pese a que la línea defensiva es la única que ha resistido a las ventas de los últimos años del Mónaco tras proclamarse campeón de la Ligue 1, lo cierto es que hoy en día, es su eslabón más débil. Glik y Jemerson sobrevivieron una temporada en Ligue 1 a un nivel altísimo porque el 4-4-2 de Jardim era un equipo que con Bakayoko y sobre todo Fabinho protegía a los 2 a campo abierto. Ahora, el resultado es otro sin los 2.

Glik y Jemerson son dos centrales que son específicos para jugar en un sistema cerrado. Es decir, si les expones ante el rival, este lo aprovecha, porque tanto uno como otro se sienten más seguros al cerrar espacios reducidos. En los últimos años, el Mónaco jugó principalmente en un sistema que a priori no les potenciaba, pero con ayudas constantes de los medios y por buen posicionamiento del equipo, Glik y Jemerson se erigieron como la mejor pareja de Ligue 1.

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Glik y Jemerson deberán ser el sostén defensivo de Henry | Foto: AS Mónaco.

Henry, si apuesta por la idea de salir a por el rival, presionar alto, y buscar tener la posesión del balón, eso por ende implicaría a Glik y Jemerson estar en una situación de riesgo por su espalda. Por ello, volver al doble pivote que tantas alegrías le dio a Leonardo Jardim en estos 4 años en el banquillo, con Aholou y quizás otro medio de corte posicional como Benasser, podría ser una solución para que los dos centrales vuelvan a estar cómodos.

Por otra parte, otro de los puntales de los últimos años del Mónaco y que también ha pegado un bajón de rendimiento considerable es Sidibé. El ex del Lille ganó la Ligue 1 siendo una bala en la derecha y siendo un jugador defensivamente muy cualificado para el equipo. En la última temporada y media, su rendimiento ha sido irreconocible.

Recuperar a los centrales, estirar a Sidibé, darle galones y confianza para que vuelva a ser el de antes e intentar ser profundo en la banda izquierda, donde Golovin se mete por dentro y deja el carril libre y Jardim no supo aprovecharlo (Henrichs jugaba ahí siendo lateral derecho y saliendo siempre con pierna cambiada) serán las últimas de las muchísimas cosas que tiene Henry por hacer en el Principado.

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