Pina en Mendizorroza | Soccer City
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Pina en Mendizorroza

Tomás Pina ha vuelto. Sus último partido, contra Sevilla y Atlético, fueron los primeros después de pasar un mes de baja. Siempre que Abelardo ha podido contra con él, le ha puesto en el once titular. Si las lesiones le respetan está llamado a ser uno de los pilares de una temporada del Alavés, que de momento es histórica.

Hace algunas semanas, en La Ciudad del Fútbol se destacaba que el Alavés está significando estos años un lugar para reencontrarse con la mejor versión de uno mismo: así ha sucedido con Ibai Gómez, Jony e incluso con el propio Abelardo. Gente de fútbol que llega a un lugar alejado de la velocidad vertiginosa y la lupa vigilante de la élite y que da lo mejor de sí por el bien de un equipo que está muy asentado en la Primera División.

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En el Alavés la unidad en el vestuario es uno de las claves del éxito de Abelardo | Foto: CD Alavés

Tomás Pina no ha sido menos. El de Ciudad Real, llegó al conjunto babazorro tras pasar una temporada y media en el Club Brujas de Bélgica. En Brujas solo jugó, en ese periodo de tiempo, 317 minutos repartidos en seis partidos, pero en cuanto llegó a Álava, y sobre todo después de que Abelardo se sentase por primera vez en el banquillo de Mendizorroza, encontró su hueco en un doble pivote junto con Manu García, que fue clave para que el Alavés cosechase una segunda mitad de temporada memorable.

Pina llegó al Alavés después de casi dos años sin jugar con regularidad

Esta campaña, de momento, ha sido complicada individualmente debido a que llegó tarde a la disciplina del equipo y que ha sufrido dos lesiones musculares. No obstante, Abelardo le ha elegido en el once titular siempre que ha podido jugar. De hecho, salvo el partido contra el Eibar, en el que se marchó tocado, ha jugado los 90 minutos en todos los encuentros. Y, además, respondiendo muy bien.

La mayoría de los minutos que ha jugado Pina esta temporada ha sido con el 4-5-1, la alternativa -cada vez más habitual- al 4-4-2 de Abelardo. En ese esquema ocupa la posición central de la línea de cinco, haciendo de mediocentro posicional con dos interiores a su derecha y su izquierda que tienen más libertad que él para ir a atacar al poseedor del balón. Además, por detrás tiene a Laguardia y Maripán o Ximo Navarro, jugadores que también tienden a salir a buscar al jugador contrario para evitar que controle el cuero. De este modo, el ex del Brujas es un escalón intermedio entre cuatro jugadores muy agresivos en la recuperación.

El castellano-manchego, a diferencia de Manu García, Wakaso o Brasanac, prefiere esperar a morder. Mientras sus compañeros de despliegan él suele mantener su posición y estar atento ante cualquier cobertura que tenga que hacer si el rival consigue filtrar el balón por el carril central. Cuando los interiores deciden esperar y no atacar a quien tiene el balón, Pina se limita a bascular al lado al que el equipo rival orienta el juego. La consigna es clara: el adversario puede progresar por fuera, lo importante es que no filtre ningún balón por carril central.

Pina es menos agresivo en la recuperación que sus compañeros

Si nos centramos en su juego con balón es el segundo centrocampista del equipo que más pases promedia por partido. Su ratio de acción con la pelota y su altura con la posesión varía según el esquema. Basta con comparar su mapa de acciones con balón en un partido en el que el Alavés ha salido con 4-5-1 y en otro en el que ha jugado con 4-4-2 para darse cuenta de esto.

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Pina vs. Celta con el Alavés en 4-5-1 y Pina vs. Villarreal con el Alavés en 4-4-2. | Fuente: Diario AS

Con el 4-5-1 su gran función es dar el primer pase. En esa formación, su posesión es mucho más baja y mucho más fija, lo que le convierte en el gran gestor de la posesión en campo propio junto con los dos centrales. Como el conjunto de Abelardo es muy vertical y con ese dibujo ya cuenta con dos interiores que pueden servir de apoyo para progresar rara es la ocasión en la que interviene en la posesión en la mitad de campo del adversario.

Con el 4-4-2 es diferente. Ahí se reparte con el otro pivote ser el centrocampista que baja a la altura de centrales para iniciar el juego y además no está tan fijo. De este modo, interviene con el balón a más altura y tiene más posibilidades de conectar con los extremos, los grandes hombres de ataque de este Alavés. La segunda parte contra el Villarreal ilustra muy bien lo que puede aportar Pina cuando tenga más continuidad en el esquema clásico de Abelardo.

Además de todo lo comentado en las líneas anteriores no pueden olvidarse virtudes como su buen juego por alto o su capacidad de llegada que casan a la perfección con la idiosincrasia de un Alavés que 15 jornadas después sigue estando muy arriba en la clasificación.  Si las lesiones le respetan, raro sería que Pina no volviese a acabar la temporada como titular indiscutible.

 

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