Roma se encomienda a Claudio Ranieri | Soccer City
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Roma se encomienda a Claudio Ranieri

La insostenible situación en la capital italiana ha traído consigo la destitución de Eusebio di Francesco y el relevo de un hombre de confianza, Claudio Ranieri. Tiene poco tiempo para poner en marcha su plan y que éste funcione con creces, pero su experiencia como apagafuegos es una esperanzadora noticia para la Roma.

Eran pocas las razones que tenía la directiva del club romano para continuar manteniendo los servicios del míster de Pescara con motivo de sus malos resultados. Junto a ellos, las malas sensaciones, los continuos cambios de táctica, y también la mala fortuna con lesiones que perjudicaban la estructura, no ayudaron a un ya ex entrenador que, desde principio de verano, se vio perjudicado por la pérdida de jugadores clave como Alisson Becker, Radja Nainggolan y Kevin Strootman.

Monchi volvió a moverse, un verano más, como pez en el agua en el mercado de fichajes, sin embargo, los jugadores que se incorporaron a la disciplina romana no se adaptaron de la manera esperada al variable sistema de Eusebio. Dependiendo de los hombres disponibles cada semana, Eusebio Di Francesco daba forma a la Roma a través de un 4-3-3, en su mayor medida, aunque pasando por el 4-2-3-1 y optando en última instancia por un arriesgado 3-5-2 que mostró con claridad la enorme cantidad de puntos débiles que posee el conjunto de la capital.

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Di Francesco fue sustituido por Ranieri | Foto: AS Roma

La falta de confianza en materia defensiva y su consiguiente fragilidad ha sido uno de los elementos que ha acompañado al entrenador ‘pescaresi’ durante esta última temporada. Es quizá el factor en el que más empeño tendrá que poner Claudio Ranieri para solucionar la mala dinámica, y es precisamente uno de los principios sobre los que le gusta construir sus equipos. Más si cabe sabiendo que es capaz de recuperar la mejor versión de zagueros que se encuentran en los años de mayor lucidez como Kostas Manolas, Federico Fazio y Juan Jesus.

Unos metros más hacia adelante también se encuentran fuegos por apagar. Y bastante calientes. La falta de contención y fluidez en la sala de máquinas se ha visto agravada con el paso de las jornadas y la inexistencia de un sistema y un estilo de juego claro. Steven N’Zonzi, Lorenzo Pellegrini y Bryan Cristante han formado el tridente más utilizado en la medular, aunque ha quedado claro que la química entre ellos es mejorable y que sus diferencias futbolísticas provocan que en muchos partidos se cree un agujero en la línea central muy fácil de aprovechar para los rivales.

En el ataque, en cuanto a nombres se refiere, Eusebio Di Francesco no tuvo demasiados problemas para gestionarlo, y las estadísticas hablan por sí solas: 51 goles en 27 partidos, el tercer máximo equipo del Calcio. Sin embargo, la presión en las líneas más altas, el esfuerzo en la recuperación y las coberturas defensivas han dejado mucho que desear, provocando así los 37 goles en contra, más incluso que equipos que se encuentran luchando por la permanencia. Afortunadamente para los intereses romanos, de cara al futuro más cercano, Claudio Ranieri no va a permitir que estas situaciones vuelvan a ocurrir.

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Claudio Ranieri durante un entrenamiento | Foto: AS Roma

El recién llegado -aunque es un viejo conocido-, entrenador de la propia capital italiana, ya ha demostrado en su primer partido que el sistema de juego que más le conviene a la Roma es el 4-2-3-1. Tras las aventuras en sus anteriores clubes, esta formación traerá consigo: una mayor solidez tanto en los centrales como en los laterales, en quienes se fijará especialmente, más músculo al centro del campo y, por supuesto, una adaptabilidad suficientemente amplia como para sentirse cómodo cuando no esté el esférico en su dominio y en la situación adversa, que paradójicamente ha sido la peor escena estos últimos meses.

El doble pivote se antoja esencial. Sobre todo porque Lorenzo Pellegrini es una de las piezas angulares a la que ofrecer un futbolista de apoyo con el que se sienta cómodo para poder dominar el centro del campo. Quizá ese hombre pueda ser Bryan Cristante, Daniele de Rossi en los momentos oportunos, o incluso Ante Coric, la joven promesa croata.

Cualquiera de ellas ha de compartir pareja con el italiano, y más importante aún, terminar la formación de un triángulo que tiene su punto más valioso en Nicolò Zaniolo, la perla toscana de 19 años que actuará como enganche y seguirá deleitando con pases claves y algún que otro golazo al mundo del fútbol. Todo ello, para conseguir el fin más importante: otorgar más fiabilidad defensiva y fluidez ofensiva.


« Lorenzo Pellegrini es una de las piezas angulares de la Roma


La importancia ya comentada de los carrileros será uno de los aspectos de los que Claudio Ranieri quiere sacar provecho. Porque puede. La calidad en las bandas, con Aleksandar Kolarov y Alessandro Florenzi, dos laterales muy ofensivos, es más que evidente. Y por ello, en lugar de malgastarlos físicamente atribuyéndoles roles de apoyo, pasarán a formar parte del ataque doblando a sus compañeros ofensivos como pueden ser Cendig Ünder y Justin Kluivert, proponiendo así un juego más directo en el que se cada uno de los integrantes pueda sacar lo mejor de sí mismo.

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Pancarta de ánimo de Claudio Ranieri en su redebut en el Olímpico | Foto: AS Roma

A pesar de que haya sido el elemento del que se tiraba cuando el equipo ya no disponía de más recursos, el factor de la altura apunta a seguir siendo importante con el nuevo míster al mando. Más si cabe después de mencionar las continuas internadas que se llevarán a cabo en ambos carriles y que, en más de una ocasión, acabarán con centros precisos a las cabezas de hombres a los que le gusta golpear con la testa como Edin Dzeko, Federico Fazio o Steven N’Zonzi. Aunque esta no será, como antaño, la principal vía de ataque gracias a la existencia de otras múltiples opciones.

Con todo esto sobre la mesa, la labor de desarrollo y optimización de la plantilla que tiene por delante Claudio Ranieri es bastante interesante a la par que complicada. Sobre todo porque solo restan 11 jornadas de la Serie A y la clasificación para las competiciones continentales del próximo año aún no está asegurada. Ello no impedirá que Nicolò Zaniolo y los más jóvenes tengan oportunidades, pues esa es una de las señas de identidad del experimentado entrenador a quien, sin ninguna duda, se ha encomendado una ciudad y un club tan importante como es la Roma.

Hablar del futuro del italiano en el banquillo es un tanto arriesgado, pues todo pasa por lograr una plaza para, mínimo la Europa League, y después convencer a los mandamases de que el proyecto es sólido y su paso no solo un cortafuegos a corto plazo. Tirando de hemeroteca, habría que remontarse a 2004 para encontrar un club en el que Claudio Ranieri disputase más de 100 partidos, ya que los últimos episodios con Leicester, Nantes y Fulham fueron demasiado breves. Sin embargo, Roma es diferente. Ha llegado para salvar la temporada a la que siempre ha sido su casa. Y este flaco favor puede verse recompensado en solo un par de meses. La confianza desde el primer día, es plena para Il Padrino.

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