Transición necesaria hacia la eficacia | Soccer City
5814
post-template-default,single,single-post,postid-5814,single-format-standard,qode-news-1.0.2,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1400,footer_responsive_adv,qode-content-sidebar-responsive,transparent_content,qode-theme-ver-16.8,qode-theme-bridge,disabled_footer_top,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-5.5.2,vc_responsive

Transición necesaria hacia la eficacia

Tras más de 60 días con Luis Enrique como seleccionador y cuatro partidos entre septiembre y octubre, la Selección Española comienza a definir su nueva metodología. El técnico asturiano ha implantado su modelo en un combinado que había perdido su identidad.

45 minutos horribles ante Inglaterra en el Villamarín no pueden -o deben- nublar lo conseguido por Luis Enrique en estos dos meses al frente de la Selección nacional. El equipo ha cambiado e -incluso en sus peores momentos en el verde- da síntomas de reacción pese a todo. Juego directo, móvil y vistoso emplea La Roja para colocarse en una buena posición en la UEFA Nations League. La derrota ante Inglaterra es una muestra más de la habitual confianza extra que el conjunto nacional se toma cuando las cosas comienzan a ir bien. Buenas vibraciones y resultados han sido la nota de lso dos primeros meses de temporada. Noviembre espera.

Tiempo de cambios, tiempo de crecimiento

Si por algo es caracterizado el nuevo seleccionador español es por su entrega y lucha. Tanto dentro del terreno de juego en su etapa como jugador, como ingeniero del equipo desde el banquillo. Luis Enrique llegó en una de las épocas más difíciles de la Selección. Tras una nueva debacle en el Campeonato Mundial, que fue la prueba ferviente de la caída de un imperio, el final de una época se esbozaba en el horizonte. La etapa que marcó un estilo profesado por protagonistas como Xavi, Alonso o Iniesta y conquistó al ‘Planeta Fútbol’ se había acabado.


«Un método triunfal con finitud que debía ser remodelado


Todo tiene un final, el fútbol es un tornado constante que va dejando atrás épocas álgidas y destacables. La finitud del estilo ha llenado de melancolía no solo al aficionado, sino a los estamentos de una Selección que ha querido agarrarse al método triunfal. Batacazo tras batacazo, los defensores del conservadurismo han caído en la batalla. La transición debía ser necesaria y, para ello, el elegido por parte de Rubiales fue Luis Enrique. Un entrenador que ya completó una revolución necesaria en el FC Barcelona. El reto, mayúsculo. 

360 minutos de Luis Enrique y muchas declaraciones intencionales

Cuatro partidos son la herencia del preparador asturiano al frente de ‘La Roja’. Cuatro encuentros con un bagaje más que positivo. Arranque sobresaliente de una nueva etapa invicta. Cuatro partidos de nivel ante equipos como la Inglaterra de Southgate, Croacia -finalista del Mundial- y la débil Gales de Giggs. Tres victorias y una derrota con 14 goles a favor y 5 en contra, datos significativos, síntomas de la resaca alegre tras la revolución. Muestras de un equipo goleador por autonomasia. Goleador no goleado, cuya seguridad defensiva ha resultado ser fruto de la estructuración defensiva de un conjunto móvil e imprevisible en el aspecto ofensivo y no en un modelo como el de Lopetegui, menos móvil arriba.

Luis Enrique Soccer City

Luis Enrique ha tomado el mando de una Selección venida a menos | Foto: SeFútbol

La primera contradicción cayó pro su propio peso: la ligación del orden de un equipo en el ataque con la seguridad y fiabilidad defensiva. Hipótesis y afirmación falsable. El 4-3-3 de Luis Enrique es funcional. El pragmatismo de un sistema puesto en liza. En dos meses, el giro en el entramado táctico ha valido para ver un modelo de juego -similar en el dibujo inicial- con la irrupción de nuevos conceptos, automatismos e indicaciones y mandamientos. Las pautas, posesión, presión y eficacia, que deben ir de la mano. Por ello el asturiano los ha colocado en el mismo escalafón.

La Selección es ahora una máquina estudiada minuciosamente para sacar el mayor jugo a todas sus piezas sobre el tapiz. El asturiano ha priorizado la adaptación del cuerpo técnico al plantel existente, a la idiosincracia de sus ideales futbolísticos, tal y como hiciera en Can Barça. La posesión debe ser efectiva y directa, para servir como argumento con el que buscar la victoria y no como retención pusilánime del esférico. Esta posesión ha virado hacia la rapidez con el predominio de pases cortos de creación que hacen que el equipo esté compacto en fase inicial.

La implantación de un juego directo que hace peligroso cada ataque de la Selección, es la idea inicial de la que ha partido el nuevo Seleccionador. Una simpleza que está dando resultados gracias a los extensos complementos y novedades que han acorazado y perfeccionado tácticamente el fútbol del combinado nacional.

Líneas de pase encontradas en base a la existencia de dos triángulos de combinación

En el pasado Mundial de Rusia, el aspecto que más llamó la atención y ocupó el protagonismo en la crítica fue, sin duda, lo predecible que se convirtió el ataque español al no encontrar líneas de pase con las que encadenar combinaciones fructíferas. Era la primera asignatura pendiente con la llegada de Luis Enrique, hacer entender a sus jugadores los pros y los contras de dicha posesión -estéril-. Para conseguirlo, aportó conceptos y comenzó a poner en práctica una posesión rápida y directa en la que la alternancia entre pases cortos (Rodri-Saúl, Busquets-Isco)  y pases largos (Busquets-Asensio, Saúl-Gaya, Alcácer-Carvajal) cobra sentido y forma con desmarques de ruptura y de apoyo simultáneamente.

Poblar la zona de forma estática es inútil. Luis Enrique, para rentabilizar los minutos de posesión en la frontal del área, ha construido un bloque gobernado por dos triángulos de combinación destacables, con un tercero existente de forma interrumpida. Esas figuras de tres apoyos las marcan lateral, interior y exterior, en ambos carriles.

Luís Enrique Soccer City

Los jugadores exteriores han ganado profundidad y protagonismo | Foto: SeFútbol

Sus pautas y orientaciones son diferenciadas. Los laterales llegan con la mentalidad de aprovechar todo el carril, algo que pueden hacer gracias al oxígeno y espacios que dejan la movilidad de los exteriores que, con Luis Enrique, juegan hacia dentro para poder contribuir en lo que se conoce como aclarado de la zona en otros deportes. (véase que todos en dicha demarcación han jugado a banda cambiada excepto la segunda parte de Aspas frente a Gales).

Los Isco, Asensio, Rodrigo, Alcácer o Suso, actuando a partir de la posición de extremo, juegan hacia dentro para aprovechar en innumerables ocasiones su posición, orientados con su perfil óptimo hacia el interior del ataque. En etapa ofensiva, rompen en transiciones exterior-interior buscando el gol desde el perfil, convirtiendo en una amenaza real la zona de la frontal del área. La combinación con el delantero también es uno de los pros, sumado a la generación de espacios en los carriles con desmarques de ruptura -tanto exteriores como interiores- que aumentan la movilidad y la sorpresa en fase final ofensiva.


«Los extremos, piezas fundamentales en la búsqueda de espacios


Por último, en referencia a los falsos extremos ideados por el Seleccionador asturiano, hay que destacar en lo táctico la idónea posición en la que éstas piezas pueden recuperar el balón, una zona ideal para buscar el tiro o la asistencia de forma consecutiva a la intercepción. Una alternativa imprevisible y efectiva a partes iguales (véase en el gol de Álcacer a Gales o Asensio frente a Croacia). Con los laterales como beneficiados en esos espacios en los carriles; Gayá, Carvajal, Marcos Alonso o Azpilicueta tienen la labor de ensanchar el campo dando alternativas en línea de fondo, algo que se está empezando a realizar de forma progresiva e inteligente.

Con ello, aparece un nuevo concepto hundido en el ostracismo en épocas pasadas. Las rentabilización de las segundas jugadas ofensivas. Muchas de las ocasiones de peligro llegan fruto de una segunda jugada en la cual los espacios y lineas de pase -ocasionados por la continua movilidad de los atacantes- son aprovechados para sacar rédito goleador y generar un punto diferenciador con respecto a sus rivales.

El resultado, la existencia de ese oxígeno necesario en banda que España perdió en las últimas competiciones por culpa de un sistema férreo y estático con el que se ocupaban espacios sin beneficio o rédito alguno. Los laterales ahora sí llegan con peligro y, con los extremos como generadores de espacios externos e internos, los interiores son los indicados para crear juego combinativo apoyados por la figura del mediocentro posicional interpretada de forma sobria por Rodri y Busquets.

Luis Enrique Soccer City

Rodrigo ha entendido a la perfección su punto de partida más escorado en banda | Foto: SeFútbol

Saúl, Ceballos, Koke y Thiago son los jugadores a los que ha confiado Luis Enrique la sala de máquinas. Dependiendo de las características del exterior -desigual según la ocupen jugadores como Isco o Rodrigo- los interiores buscan proliferar por dentro adelantando líneas de pase, ya que, si algo han cambiado Rodri o Busquets en el nuevo estilo, es que preferentemente buscan pases que rompan líneas rivales, pases en profundidad hacia adelante, siempre cuando esté superado el centro del campo.

La dualidad en las funciones ofensivas -superar líneas de presión- y defensivas -incrustándose entre la línea de centrales- enriquece el fútbol español al mejorar notablemente todas las fases del juego desde el epicentro. Algo similar a lo que el delantero de Luis Enrique realiza varios metros por delante, viniendo a recibir y, acto seguido tras abrir a la banda, atacar la espalda de la zaga.

Todo ello, coordinado también en una presión dura y agresiva además de compensada. Dos líneas de 3 son los diferentes cuerpos que ejercen un obstáculo en la salida de juego rival. La presión característica del asturiano no es continua, estas dos líneas la realizan de una forma interrumpida. Únicamente cuando el rival carece de alternativas y lineas de pase, comienza la salida acentuada de seis jugadores que abren las alas del esquema y montan una estructura difícil de superar.


«La generación comandada por Suso, Saúl y Ceballos, enfocada hacía la metamorfosis de Lucho


El fútbol ha cambiado, los mecanismos para realizar un juego productivo y rentable también. El Mundial no fue más que el escaparate de un nuevo fútbol en el que la posesión como tal ha dejado de ser útil y efectiva si no se combina con otros aspectos diferenciados que dotan de sentido la idea base. Los estilos, no ganan partidos. Las alternativas y diferentes enfoques, sí. Una España cocinada a fuego lento comienza a cimentarse con vistas a un largo plazo, cuanto menos, ilusionante.

Saúl, Álcacer, Rodrigo y Suso han tirado la puerta abajo de la Selección, que también demanda la figura de un Isco que sí tiene cabida, espacios y protagonismo para ser diferencial. Luis Enrique ha encontrado el camino que recorrer para crecer. Las transiciones son igual de necesarias que la altura de miras para enderezar el rumbo de forma segura a largo plazo. Tiempo de cambios corren en la Selección. Roma no se hizo en un día.

Publica un comentario

Síguenos en @soccercityes

Este sitio web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies