Vallecas debe volver a ser Vallecas | Soccer City
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Vallecas debe volver a ser Vallecas

Las alarmas ya no pueden sonar más fuerte. El Rayo Vallecano lleva siete partidos oficiales consecutivos sin ganar en Vallecas, siete, una cifra que coloca al equipo en puestos de descenso y hace presagiar que el peor de los destinos se acerca.

OPINIÓN | En un equipo sin un gran presupuesto, con una cantera modesta y unos valores humildes, la base de los éxitos debe pasar por su fuerte, por su fortín, por Vallecas; si eso falla también, no queda nada. Una de las claves del ascenso a Primera División fue la solidez que el equipo logró como local, los grandes de la categoría llegaban al humilde barro madrileño conociendo aquello de ‘esto es Vallecas’, respetando el feudo y los colores, el lugar imponía. El ascenso convierte a quién era un león en un gato, pero el Rayo tiene capacidad para ser mucho más, y para eso necesita a su estadio.

Míchel habló claro en rueda de prensa: «Es un partido importantísimo que debe ser una referencia, un partido de máxima necesidad en el que tenemos que ser nosotros mismos. Es muy, muy, muy importante. Necesitamos una victoria. Tengo mucha confianza en todos». El partido poco a poco coge tonalidades de final, al menos, para Míchel. Porque el Rayo roza el desastre, pero aún perdiendo no sería, ni mucho menos, equipo de Segunda. El problema es que en caso de derrota, para Míchel, sí puede ser su último partido. Es un todo o nada. Un cara o cruz. Un punto de inflexión.

Una final en viernes

El destino -o realmente las organizaciones- han querido colocar un partido tan importante en el horario más atípico y tedioso posible. Si hay una afición en contra de los horarios del ‘fútbol moderno’ es la vallecana, acostumbrada a protestar airadamente contra los encuentros en viernes o lunes. Pero mañana no hay margen para despistes, porque mañana, aunque sea viernes, haga el tiempo que haga, y truene lo que truene, el Rayo precisa una victoria, y para ello necesita a toda su gente.

Vallecas responderá, porque Vallecas es consciente de que la soga empieza a apretar demasiado. El Rayo Vallecano no jugaba un viernes como local desde el 28 de septiembre (vs Espanyol), día en el que no pudo pasar del empate y que brindó, al menos, el primer punto en Vallecas de la campaña. Insuficiente, pero un ladrillo desde el que construir, un golpe sobre la mesa que, aunque en viernes, debe darse. Es urgente.

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La afición del Rayo Vallecano alienta durante un partido | Foto: Rayo Vallecano

El calendario obliga más que nunca

Tras recibir al Eibar, el Rayo Vallecano tendrá que visitar, de forma seguida, el Benito Villamarín para enfrentarse al Betis, y el Santiago Bernabéu, donde se verá las caras con el Real Madrid. Dos salidas, a priori, especialmente complicadas y en las que la derrota se antojaría como algo ‘comprensible’. Esas citas señalan, más que nunca, el partido ante el Eibar, rival más parejo y ante el que coger aire para poder asumir posibles ‘pinchazos’ después.

El Rayo no volverá a jugar en Vallecas hasta el domingo 23 de diciembre, cuando recibirá al Levante en otra final. Será el último partido del año, el último intento para lograr la anécdota de ‘comerse las uvas’ fuera de puestos de descenso. Un objetivo tal vez utópico.

La clasificación no da margen de error

El Rayo está en puestos de descenso, concretamente 19º con 7 puntos a 6 del Leganés, equipo que delimita en estos momentos la zona fatídica. La tabla este año, además, es curiosa, y es que por encima de los pepineros, peleando por alejarse de la zona baja, están Villarreal (14 puntos), Celta (14) y Betis (16). Equipos que, en teoría, tienen sus objetivos mucho más arriba y, por consiguiente, deberían despegar tarde o temprano.

El Rayo no puede permitirse perder más puntos, pues de ampliarse -aún más- la distancia con los competidores, la salvación se antojaría casi imposible. Ya se han cometido demasiados errores, es el momento de ganar y escalar posiciones. La hora de competir de una vez por todas.

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Imagen del Estadio de Vallecas, horas antes de un partido | Foto: Rayo Vallecano

Vallecas, ante su noche

Hablar de ‘final’ en noviembre parece prematuro, pero no lo es tanto. El Rayo se la juega, está en crisis y debe despegar de una vez si quiere optar a la permanencia. Y para ello necesita a su gente. Debe recuperar el alma que le hizo regresar a la élite, esa fortaleza como local que aseguraba puntos. La afición debe volcarse con su equipo, debe creer, porque parece haber dejado de hacerlo. Vallecas debe confiar en que se puede salvar.

Quedan 24 jornadas de Liga, pero ninguna de ellas es tan importante como la de este viernes, en el Estadio de Vallecas, ante el Eibar. Porque es el día en el que debe colocarse la primera piedra, el día en el que el barrio debe rugir, contra los resultados, los horarios y las clasificaciones. Dejar de pensar en todo lo que le rodea y centrarse en 90 minutos donde hay que ganar mucho más que un partido de fútbol. Vallecas debe volver a ser Vallecas. Porque el Rayo necesita recuperar su fortín.

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